Después de apenas unas clases, Duong Thi Thu Uyen, de 10 años, ya entona con mayor claridad las canciones Pa Dung. Residente en la aldea de Khe Tien, perteneciente a la comuna de Hoanh Mo, la niña sale de casa ilusionada cada vez que tiene clase y camina durante media hora hasta el lugar donde se imparten. No ha faltado a ninguna sesión.

“Ya me sé cuatro canciones y me gusta mucho participar en estas clases de canto”, manifestó.

Hoanh Mo es una comuna montañosa fronteriza de Quang Ninh, habitada mayoritariamente por personas de la etnia Dao Thanh Phan.

Desde principios de julio, la comuna, en coordinación con el Comité Directivo de las actividades de verano, ofrece clases de bordado tradicional y canto Pa Dung para niños y jóvenes. El programa se prolongará hasta finales de agosto.

En las sesiones de bordado, los alumnos comienzan con las puntadas básicas y, poco a poco, aprenden a crear flores, motivos y diseños ornamentales. Pero, más allá de dominar la técnica, lo esencial es que comprendan el significado de los elementos que adornan los trajes de sus abuelas y sus madres.

Más de 40 niños participan en las clases de canto Pa Dung. La artesana Ly Thi Hanh, encargada de impartirlas, les enseña sus distintas melodías, una forma de canto folclórico que los Dao Thanh Phan interpretan en celebraciones, ocasiones festivas y momentos en los que expresan sus sentimientos.

“Al aprender las melodías de Pa Dung, los niños adquieren confianza para cantar delante del público. Además, pueden interpretarlas para los visitantes que quieran conocer mejor esta expresión musical de la etnia Dao”, afirmó Hanh.

Desde la comuna fronteriza de Hoanh Mo, el camino hacia el oeste conduce hasta las faldas de la cordillera de Yen Tu. Allí encontramos otra clase especial, esta vez en la zona de Khe Su, del barrio de Yen Tu, donde reside la mayor comunidad de Dao Thanh Y de la localidad.

Los domingos por la noche, la Casa de Exposición Cultural de la Etnia Dao acoge una actividad de verano dedicada a la cultura, organizada y guiada por la organización juvenil. Muchos niños acuden con entusiasmo y lucen sus propios trajes tradicionales.

La actividad parte de elementos presentes en la vida cotidiana de los pequeños, aunque quizá todavía desconocen su significado. Es el caso del tocado con botones de plata que, según las creencias de los Dao, protege la salud y ayuda a ahuyentar a los malos espíritus; o del peto y la faja tejidos a mano y decorados con motivos de aves, animales, flores y plantas.

Los organizadores proponen acertijos relacionados con los rituales, a los que los participantes responden con entusiasmo. De esta manera, aprenden a distinguir entre la novia y la dama de honor, conocen las tres etapas de las ceremonias matrimoniales: la visita formal a la familia de la novia, el compromiso y la boda, y escuchan relatos sobre la ceremonia Cap sac, un rito tradicional mediante el cual los jóvenes varones Dao Thanh Y son reconocidos como miembros adultos de la comunidad. También hay acertijos en su propia lengua étnica y juegos con premios.

Truong Hong Diep, alumna de noveno grado, explicó que estas actividades le han permitido descubrir la belleza de la vestimenta tradicional de su pueblo.

“Me gusta mucho el traje tradicional de mi etnia porque posee una belleza propia y única. Me alegra conocer y contribuir a difundir las tradiciones relacionadas con la vestimenta y los rituales. Así puedo comprender mejor mi propia cultura”, expresó.

En la zona de Khe Su, además, no participan únicamente niños de la etnia Dao.

Bui Duy Phuc, alumno de undécimo grado y miembro de la etnia Kinh, quien acude habitualmente a la clase, dijo lo siguiente: “Aunque pertenezco a la etnia Kinh, quiero conocer mejor la cultura de los Dao. También participo habitualmente en el club con mis amigos Dao para aprender de ellos y ampliar mis conocimientos. Su cultura es muy singular y enriquecedora”.

La iniciativa también ha despertado el interés de las familias.

Pham Thi Thuy Linh, madre y residente en la zona de Khe Su, comentó: “Los niños están muy entusiasmados. Llegan temprano y esperan con ilusión el día de la actividad para reunirse con sus amigos. Es algo muy positivo, porque les ayuda a comprender mejor su identidad y sus costumbres. Cuando sean mayores, podrán dar a conocer estas tradiciones fuera de su comunidad y compartirlas con sus compañeros de clase”.

Dang Van Khoi, subsecretario del Comité de la Unión de Jóvenes Comunistas Ho Chi Minh del barrio de Yen Tu, consideró que la iniciativa de la agrupación juvenil de Khe Su debe ser replicada, especialmente ahora que Yen Tu se ha convertido en Patrimonio Cultural Mundial.

“Tenemos previsto alentar a las distintas agrupaciones juveniles a organizar actividades temáticas, especialmente relacionadas con la cultura. De este modo, contribuiremos a que los jóvenes comprendan con mayor claridad y profundidad sus raíces y, al mismo tiempo, ayudaremos a promover los destacados valores culturales de Yen Tu”, señaló.

Este verano, para los niños de Quang Ninh, el amor por su identidad cultural nace de las cosas más sencillas: de la ilusión por dar puntadas con la aguja y entonar las canciones que sus abuelas y sus madres han conservado y transmitido.