La idea de “poner al pueblo en el centro” constituye uno de los pilares fundamentales y permanentes del pensamiento revolucionario de Ho Chi Minh. Más de medio siglo después, mantiene intacta su vigencia teórica y práctica. La confianza y el respaldo de la población siguen siendo la base esencial para construir, proteger y desarrollar un país próspero y feliz.

El pueblo como eje central

El presidente Ho Chi Minh formuló una concepción amplia e inclusiva del pueblo. En sus discursos y escritos empleaba expresiones como “el pueblo”, “nuestro pueblo”, “las masas populares” o “compatriotas”, términos cercanos que reflejaban su profundo vínculo con la ciudadanía. Para él, la nación abarcaba a todos los vietnamitas, sin distinción de etnia, religión, género, condición social o lugar de residencia, tanto dentro como fuera del país.

El líder vietnamita defendió de manera constante la idea de que toda acción política debía orientarse al bienestar de la población: “Todo lo que beneficie al pueblo debe hacerse con todas las fuerzas; todo lo que le perjudique debe evitarse por completo”. También reiteró en numerosas ocasiones que las masas populares constituyen la base de toda causa revolucionaria: “Solo cuando la raíz es sólida, el árbol puede mantenerse firme; el edificio de la victoria debe levantarse sobre el fundamento del pueblo”. A su juicio, incluso las tareas más difíciles podían hacerse realidad con el respaldo de la ciudadanía.

El presidente Ho Chi Minh situó siempre a la población en el centro de la vida política y sostuvo que ninguna fuerza supera el poder de la unidad nacional.

Considerar a la ciudadanía como objetivo y motor de la revolución fue uno de los rasgos esenciales de su pensamiento político. Las personas representaban tanto el punto de partida como la última meta de toda su acción revolucionaria.

Para avanzar, resulta imprescindible apoyarse en la población; para garantizar un desarrollo sostenible es necesario preservar la confianza social; y para abrir una nueva etapa de prosperidad y fortaleza nacional, resulta indispensable situar a la ciudadanía en el centro de todas las decisiones y políticas públicas.

Poner al pueblo en el centro para el desarrollo del país

Vietnam continúa hoy esa herencia política y moral del tío Ho, transformando el consenso social en una fuerza decisiva para el desarrollo nacional y convirtiendo el patriotismo y las aspiraciones de independencia, libertad y felicidad en logros concretos.

Durante el XI Congreso del Frente de la Patria de Vietnam, celebrado en Hanói del 11 al 13 de mayo, el secretario general del Partido Comunista y presidente del país, To Lam, enfatizó que cada vez que la nación ha sabido mantener la cohesión y fortalecer el espíritu de unidad, esta ha superado enormes dificultades y alcanzado hitos históricos perdurables. Sus palabras constituyen una reflexión histórica y una visión estratégica del desarrollo nacional.

La gran unidad nacional ya no se entiende solo como una tradición o un patrimonio espiritual, sino también como una capacidad estratégica para impulsar el crecimiento del país. Se trata de un enfoque profundamente contemporáneo: la confianza social sostiene la estabilidad política y representa un recurso intangible y una fuerza endógena decisiva para un crecimiento sostenible.

Cuando la población acompaña al país, se movilizan todos los recursos. Cuando las personas son escuchadas, respetadas y participan activamente en los procesos de desarrollo, se libera el potencial creativo de toda la sociedad. Por ello, situar a la ciudadanía en el centro se ha convertido en una exigencia fundamental para el futuro nacional.

El principio de que “el pueblo es la raíz” se traduce hoy en criterios muy concretos: todas las directrices del Partido, las políticas y leyes del Estado, así como los programas y movimientos impulsados por el Frente de la Patria, deben responder a las necesidades, las aspiraciones y los intereses legítimos de la población y orientarse a mejorar sus condiciones de vida materiales y espirituales.

En este contexto, Nguyen Cong Hung, vicepresidente de la Asociación de Transporte Automotor de Vietnam y delegado participante en el Congreso del Frente de la Patria de Vietnam, destacó: “El Secretario General del Partido y Presidente de Vietnam encomendó al Frente de la Patria fortalecer su cercanía con la ciudadanía, situando al pueblo en el centro del proceso de desarrollo, como sujeto participante y principal beneficiario. A nuestro juicio, lo esencial es consolidar el respaldo popular y el papel cohesionador del bloque de gran unidad nacional”.

Por su parte, Nguyen Viet Chuc, exvicepresidente del Comité de Cultura y Educación del Parlamento, afirmó: “Considerar al pueblo como la raíz ha sido una orientación constante del Partido desde su fundación. En la actualidad, todas las políticas sitúan a la ciudadanía en el centro de la estrategia de desarrollo. El crecimiento económico y social debe estar al servicio de las personas. La idea de que el pueblo sea beneficiario no puede limitarse a una consigna, sino que debe materializarse de forma concreta en cada gran decisión política, con el ser humano como eje central”.

La historia de Vietnam es también la historia de una nación que ha sabido convertir la unidad nacional en fortaleza y transformar el patriotismo en acción. Inspirado en el pensamiento del presidente Ho Chi Minh, el país continúa hoy haciendo realidad las aspiraciones de independencia, libertad y felicidad mediante nuevos logros de alcance histórico.