Mejorar la eficiencia en el uso del capital público resulta esencial para alcanzar un crecimiento de dos dígitos fijado.

A diferencia del pasado, cuando la inversión pública sufría de lentitud, dispersión y baja eficiencia, hoy se observa un cambio significativo en la gestión, centrado en resultados, disciplina y responsabilidad.

Resultados y orientación de la gestión

El año 2025 marcó un punto de inflexión, cuando la tasa de desembolso de la inversión pública alcanzó cerca del 98% del plan, equivalente a unos 887 billones de dongs (33.600 millones de dólares), el nivel más alto hasta la fecha. No solo creció la escala, sino que también mejoró notablemente la calidad del gasto, contribuyendo a sostener la demanda agregada en un contexto de dificultades para el sector privado y las exportaciones.

Asimismo, destaca que numerosas localidades superaron sus metas de desembolso (más del 117%), lo que confirma que la inversión pública ha dejado de ser un cuello de botella para convertirse en una herramienta eficaz de gestión macroeconómica. En el primer trimestre de 2026, la tendencia positiva se mantuvo, con desembolsos cercanos a 127 billones de dongs (más de 4.800 millones de dólares), equivalente al 12% del plan anual y casi un 10% superior al mismo periodo del año anterior.

Durante la Conferencia Nacional sobre la asignación y ejecución de la inversión pública para 2026, celebrada el 24 de abril en Hanói, el primer ministro Le Minh Hung subrayó que este ámbito constituye una tarea política prioritaria tanto para este año como para el próximo quinquenio. Asimismo, destacó su papel como instrumento clave de la política macroeconómica y motor esencial para alcanzar el objetivo de crecimiento de dos dígitos.

Para alcanzar la meta de más de un millón de billones de dongs en inversión pública en 2026, el jefe de Gobierno ha exigido a los ministerios, sectores y autoridades locales una actuación decidida, con especial énfasis en la selección eficiente de proyectos y la eliminación del fenómeno de “capital sin proyectos”.

“Debemos aplicar medidas para impulsar la elaboración de planes de desembolso específicos para cada proyecto, la reasignación ágil de recursos desde proyectos con baja ejecución hacia otros con mayor capacidad de absorción, y el refuerzo de la supervisión y la resolución oportuna de obstáculos directamente sobre el terreno”, dijo.

Estas directrices reflejan un cambio de enfoque: de un modelo centrado en la mera asignación de recursos a otro basado en la eficiencia y la preparación. La inversión pública debe materializarse en proyectos concretos, con un impacto tangible en la producción, el empleo y el bienestar social.

Pilar estratégico del crecimiento

En paralelo, la descentralización acompañada de mayores responsabilidades ha reforzado el papel proactivo de las administraciones locales, convirtiendo el desembolso en un indicador clave de capacidad de gestión.

Numerosas localidades han tomado la iniciativa en la preparación de proyectos, la liberación de terrenos y la movilización de recursos, fijándose objetivos de crecimiento ambiciosos. Hanói es un ejemplo representativo: hasta el 23 de abril, la ciudad había ejecutado alrededor del 25,7% del plan anual, superando la media nacional. Las autoridades de la capital han reforzado la disciplina administrativa, haciendo hincapié en la responsabilidad de los dirigentes, y han adoptado los resultados como principal criterio de evaluación. El presidente del Comité Popular municipal, Vu Dai Thang, dijo: “Hanói aspira a completar el desembolso total antes de septiembre del presente año, con el objetivo de movilizar recursos adicionales y alcanzar un crecimiento del 11%. Por lo tanto, propongo que todos los sectores, localidades e inversores se centren en el desembolso de los fondos de inversión pública”.

Otras provincias y ciudades también han elaborado planes detallados, con objetivos mensuales y trimestrales. La ciudad portuaria de Hai Phong es un ejemplo de ello. El presidente del Comité Popular local, Le Ngoc Chau, señaló: “Sobre la base de los escenarios definidos por la ciudad, así como de los objetivos de crecimiento y del volumen de capital asignado, elaboramos planes detallados para su ejecución. Paralelamente, mantendremos un seguimiento continuo que permita ajustar oportunamente las acciones, con el fin de garantizar que el crecimiento trimestral y el de 2026 alcance al menos el 13%. En este contexto, se prevé un desembolso mínimo de 37 billones de dongs (unos 1.400 millones de dólares), destinado a cerca de 600 proyectos.”

La inversión pública en Vietnam entra así en una nueva etapa: ya no solo como herramienta de estímulo, sino como pilar estratégico del crecimiento. La coordinación entre el nivel central y el local está dando lugar a un ecosistema de gestión más eficiente.

Acelerar el desembolso de manera focalizada y con prioridades claras, junto con la transición hacia una gestión basada en la eficiencia y la rendición de cuentas, permitirá no solo materializar proyectos de gran impacto, sino también atraer inversión privada y fortalecer la capacidad productiva del país. Esta es una base importante para que Vietnam alcance un crecimiento sostenido de dos dígitos en los próximos años.