Para los habitantes de Phu My, la elaboración de barcas cesta forma parte de su vida desde hace generaciones y está estrechamente vinculada a la actividad pesquera. El oficio se transmite de padres a hijos y representa no solo una fuente de ingresos, sino también una tradición profundamente arraigada que ha contribuido a forjar el modo de vida de la comunidad local.

La fabricación es totalmente artesanal, desde el corte y pulido del bambú hasta el trenzado de la estructura. Para elaborar una barca de 2,3 metros de diámetro se necesita casi una semana. La materia prima es bambú, cuidadosamente seleccionado por su resistencia.

El proceso comprende varias etapas: partir y pulir el bambú, trenzar y moldear la estructura, colocar el aro, asegurar las uniones y aplicar el recubrimiento protector.

Una de las particularidades de los botes de Phu My es que se moldean dentro de hoyos excavados en el suelo. Tras colocar en ellos la estructura trenzada, los artesanos le dan forma utilizando herramientas y arena para fijarla. Este método requiere tiempo y esfuerzo, pero permite crear barcas resistentes.

Una vez moldeada, la pieza se ajusta y se coloca el aro antes de dejarla secar al sol durante varios días. La fase más singular es la impermeabilización. Los artesanos utilizan estiércol fresco de vaca para sellar los espacios entre las tiras de bambú y, una vez seco, aplican dos capas de resina del árbol dau rai.

La artesana Truong Thi Bich Kieu explicó que esta técnica tradicional se ha transmitido de generación en generación y permite proteger el cesto contra el agua y los insectos durante cuatro o cinco años.

“Para fabricar las barcas cesta es imprescindible que haga sol. Si la lluvia entra en las capas de estiércol y resina, estas no se secan correctamente y el producto se estropea”.

Los botes tradicionales de Phu My son estables y difíciles de volcar. Su forma circular también facilita las maniobras en espacios reducidos. Además, al estar hechos de bambú, pueden repararse con facilidad cuando sufren daños.

El investigador de historia y cultura Nguyen Danh Hanh señaló: “Este es el origen de los productos que utilizan los pescadores de las provincias costeras del centro de Vietnam. Se trata de uno de los 100 oficios singulares del mundo que debe preservarse y promoverse como parte de la economía marítima y como producto turístico”.

Hoy, los botes de bambú ya no se destinan únicamente a la pesca. También se utilizan ampliamente en complejos turísticos, hoteles y espacios culturales, donde aportan una identidad propia.

Actualmente, Phu My cuenta con un centenar de personas que mantienen viva esta profesión tradicional. Para ellas, preservar este oficio significa también mantener vivo el legado de sus antepasados.

Además de conservar su oficio tradicional, la aldea de Phu My se ha convertido en un destino atractivo para quienes desean explorar el patrimonio de la costa de Dak Lak.

El artesano Mai Van Tao dijo: “Tenemos clientes de muchos años. Mientras sigan teniendo demanda, nosotros seguimos fabricando. Las empresas turísticas en Ciudad Ho Chi Minh nos hacen pedidos cada uno o dos meses y nosotros se los enviamos”.

Durante generaciones, el oficio de fabricación de barcas cesta ha formado parte de la identidad de las comunidades pesqueras de la cuenca baja del río Cai y de la costa central de Vietnam. Hoy, estos botes también actúan como auténticos “embajadores culturales”, preservando la memoria del mar y contribuyendo al desarrollo del turismo y de medios de vida sostenibles.