Miles de tejados rojos se agrupan junto al mar. El puerto pesquero cobra vida cada mañana y al atardecer. La playa de arena dorada y las aguas color esmeralda completan el paisaje de Lang Lo, una antigua aldea costera que, en los últimos días, se ha vuelto aún más animada con la llegada de jóvenes arquitectos que traen consigo cuadernos de dibujo, lápices y un profundo aprecio por el patrimonio arquitectónico para participar en el proyecto.

A través de bocetos realizados in situ, imágenes familiares del lugar, como callejones estrechos, casas de tres compartimentos, aleros, pozos y embarcaderos, cobran vida sobre el papel. Más que simples dibujos, estas obras se convierten en una forma de preservar la memoria de una comunidad formada hace décadas. El arquitecto Le Ngoc Tung, impulsor del proyecto, explicó: “Con esta iniciativa, aspiramos a transformar los bocetos en postales destinadas a los visitantes y disponibles en los alojamientos locales, para que cada vivienda pueda narrar su propia historia y contribuir a que los turistas comprendan mejor la identidad cultural de la aldea”.

Para muchos arquitectos, la aldea de Lang Lo no constituye únicamente un destino turístico, sino también un espacio arquitectónico singular. Phan Dinh Trung, arquitecto de Ciudad Ho Chi Minh, destacó: “Al llegar a la aldea, percibí la autenticidad de sus tejados tradicionales, así como la limpieza y la armonía del entorno. Todo ello refleja un notable valor histórico y turístico, capaz de favorecer el desarrollo del turismo local”.

En particular, el proyecto también cuenta con la participación de arquitectos locales, entre ellos Le Quang Hieu, procedente de la comuna de Hoa Tan, quien subrayó: “Deseo contribuir, aunque sea modestamente, a sensibilizar sobre el valor de este lugar. Una explotación precipitada, con la incorporación de edificios de gran altura o un aprovechamiento excesivo del espacio, podría desdibujar la esencia de Lang Lo. Por ello, resulta imprescindible gestionar el desarrollo turístico con criterio, equilibrio y sensibilidad”.

Más allá de la documentación, el proyecto “Redibujar patrimonios” busca conectar a la comunidad creativa con los habitantes locales, fomentando el orgullo por su herencia cultural y sentando las bases para una conservación vinculada a un desarrollo turístico sostenible.

El arquitecto Vu Duc Chien, líder del grupo participante, compartió: “La primera vez que realicé un dibujo aquí conocí al propietario de una casa muy antigua y, al concluir el trabajo, percibí su profunda emoción. Creo que hemos logrado transmitir el amor por el patrimonio a quienes viven en este lugar. Espero que esta iniciativa sirva de base para que las nuevas generaciones, la comunidad y los propietarios reconozcan y valoren plenamente su herencia cultural”.

Los bocetos han despertado emociones positivas entre los residentes y reforzado su apego al patrimonio local. Asimismo, visitantes como el artista Dinh Vu valoran este tipo de iniciativas al decir: “Cada vez son más escasas las aldeas que conservan una arquitectura tan auténtica y cercana como esta. Por ello, las iniciativas orientadas a preservar este legado resultan fundamentales, ya que esas imágenes y valores podrían desaparecer con el paso del tiempo”.

Actualmente, la aldea de Lang Lo cuenta con unas 1.500 familias, muchas de las cuales viven en casas tradicionales de tres compartimentos con tejados de tejas rojas, construidas entre las décadas de 1960 y 1970, adaptadas al clima costero y representativas de la identidad local. Por tanto, el proyecto “Redibujar patrimonios” se ha convertido en un valioso regalo espiritual para la comunidad, al preservar no solo la arquitectura, sino también los recuerdos y los vínculos familiares presentes en cada hogar.