Así lo afirmó ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al referirse a los recientes movimientos militares entre Washington y Teherán en esa estratégica ruta marítima.

Trump confirmó que los tres destructores estadounidenses no sufrieron daños tras el ataque iraní y reiteró su advertencia de que Estados Unidos “derrotará” a Irán si la República Islámica no firma rápidamente un acuerdo para poner fin al conflicto.

Por su parte, Teherán había declarado que la ofensiva respondía al previo ataque de Washington contra un petrolero y otro buque iraní.

En relación con el control del estrecho de Ormuz, Irán estableció un organismo gubernamental encargado de autorizar el tránsito marítimo y cobrar tarifas a las embarcaciones que atraviesen la zona.

Según expertos en derecho marítimo, las exigencias iraníes de inspeccionar o gravar a los barcos violan las normas del derecho internacional.