La operación agrava las tensiones entre ambas partes, en un contexto marcado por ataques contra aeropuertos e infraestructuras energéticas.
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Saree, advirtió de que Arabia Saudí se expondría a represalias si atacaba Saná. Asimismo, afirmó que las instalaciones petroleras de Aramco constituían objetivos legítimos y mencionó la sede de la compañía en Dammam, el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad y una refinería de petróleo en la capital saudí como posibles blancos.
Con anterioridad, los ataques atribuidos a las fuerzas hutíes de Yemen contra el aeropuerto de Riad habían causado numerosas víctimas.
Según fuentes internacionales, el ataque del 10 de octubre causó al menos 12 muertos y más de 300 heridos. Al día siguiente, otro ataque contra una terminal aeroportuaria dejó un muerto y 11 heridos. Ambos incidentes obligaron a suspender temporalmente las operaciones aéreas en varios aeropuertos de Arabia Saudí.





