Dirigiéndose a una sesión conjunta del Congreso, el rey describió la relación como una historia extraordinaria de reconciliación, innovación y cooperación, que ha evolucionado a partir de profundas divisiones hace 250 años.

Destacó cómo los valores compartidos —la democracia, el estado de derecho y las instituciones sólidas— han permitido a ambas naciones forjar una de las alianzas más influyentes del mundo, contribuyendo no solo a los intereses bilaterales, sino también a la estabilidad global.

Este es el primer discurso del rey Carlos III ante el Congreso estadounidense como monarca y la segunda ocasión en que un soberano británico lo hace, después del discurso de la reina Isabel II en 1991.