Esto representa un descenso significativo con respecto a la situación previa al reinicio del conflicto entre Israel y las fuerzas libanesas de Hezbolá el 2 de marzo, cuando las estimaciones anteriores demostraron que alrededor de 874.000 personas sufrían inseguridad alimentaria grave.
El informe atribuye esta crisis al conflicto, el desplazamiento y la presión económica. Según se vaticina en el reporte, la inseguridad alimentaria grave empeorará sin un apoyo oportuno y sostenido en términos humanitario y de subsistencia.
A pesar del alto el fuego en Líbano el 16 de abril, Israel y Hezbolá continúan con los combates.
Israel estableció una zona de seguridad en el sur de Líbano y advirtió a los residentes que no regresaran.






