La gran victoria de la primavera de 1975 fue el resultado de una guerra de resistencia por la liberación nacional y la defensa de la patria, de carácter justo, con la participación de todo el pueblo y en todos los frentes. Representó el triunfo del coraje, la dignidad y la inteligencia de Vietnam. Unido, el pueblo se alzó para alcanzar la reunificación y salvaguardar la independencia, la soberanía y la integridad territorial.
Con la paz, todo es posible
El país ha necesitado décadas para alcanzar la paz de la que hoy disfruta, fruto del sacrificio de generaciones enteras que entregaron su vida y su juventud.
Más de medio siglo después de la reunificación, Vietnam registra avances notables. De una nación devastada por la guerra y con una economía cerrada, ha pasado a situarse entre las economías más abiertas del mundo. En 2025 ocupó el puesto 32 por tamaño económico. La brecha de ingresos per cápita respecto a la región se ha reducido de forma significativa. El país mantiene relaciones de asociación estratégica, asociación estratégica integral o asociación integral con decenas de Estados, incluidos los cinco miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La estabilidad ha convertido a Vietnam en un destino atractivo para la inversión extranjera, en una base de operaciones de grandes empresas tecnológicas y en un receptor de millones de turistas internacionales cada año.
El desarrollo económico ha ido acompañado de avances sociales. El Partido Comunista y el Estado garantizan la gratuidad de la educación desde preescolar hasta el final de la enseñanza secundaria pública, así como revisiones médicas periódicas sin coste, al menos una vez al año, para la población.
El Índice de Paz Global 2025, elaborado por el Instituto de Economía y Paz (IEP, Australia), sitúa a Vietnam en el puesto 38 de 163 países y territorios. El país figura entre los 62 más pacíficos del mundo, en el grupo de cabeza en Asia y entre los tres primeros del Sudeste Asiático.
El periodista Anthoni, exeditor de la agencia Antara, valoró: “La comunidad internacional ha seguido con atención y valora positivamente el proceso de renovación de Vietnam desde la puesta en marcha del Doi Moi (renovación) en 1986. A lo largo de este periodo, el país ha experimentado una transformación profunda, pasando de una economía atrasada a convertirse en una de las más dinámicas de Asia. Vietnam no solo ha superado el aislamiento político y económico, sino que también ha ampliado de forma sostenida su integración internacional y ha fortalecido sus relaciones bilaterales, regionales y multilaterales. Estos avances reflejan una estrategia coherente y una notable capacidad de adaptación a un entorno global en constante evolución”.
Impulsar el avance del país
Vietnam fija su horizonte en 2045, cuando se cumplirán 70 años de la reunificación y el centenario de la fundación nacional, con la aspiración de convertirse en un país desarrollado y de altos ingresos. No se trata solo de una meta económica, sino también de un objetivo vinculado a la posición, la competitividad y el peso del país en el orden global.
La experiencia internacional muestra patrones claros: reformas institucionales sólidas que generen confianza y atraigan inversión a largo plazo; estrategias industriales bien definidas; y empresas nacionales capaces de acumular tecnología y liderar cadenas de valor. En todos los casos, la clave reside en una capacidad interna construida con disciplina.
En este contexto, el patriotismo adquiere una dimensión práctica. Se expresa en el estudio, el trabajo y la innovación; en el aumento del PIB per cápita, la reducción de las brechas de desarrollo, la creación de empleo y la mejora del bienestar social.
En un debate socioeconómico del primer período de sesiones de la Asamblea Nacional, el viceprimer ministro Nguyen Van Thang subrayó: “Solo será posible sostener un crecimiento elevado sobre la base de una macroeconomía estable, cuya preservación constituye una prioridad para el Gobierno. La renovación del modelo de crecimiento debe avanzar con determinación. Resulta imprescindible aprovechar plenamente el potencial del país, con especial énfasis en la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital. Asimismo, es necesario reforzar el papel de todos los sectores económicos sobre la base de una competencia equitativa y de una mayor articulación de las cadenas de valor. El Ejecutivo promueve, además, una política fiscal expansiva, selectiva y eficaz, orientada a combinar de manera óptima los recursos internos con la financiación externa para impulsar el crecimiento”.
Cincuenta y un años después de la paz, Vietnam entra en una nueva etapa. Las reformas institucionales, la reorganización del aparato estatal y la modernización de la gobernanza abren el camino hacia un futuro de prosperidad.
La determinación del sistema político para renovar el pensamiento, perfeccionar las instituciones y construir un entorno transparente y propicio para la creatividad, junto con el esfuerzo sostenido de la ciudadanía en el trabajo, el estudio y la innovación, permitirá alcanzar el objetivo de convertirse en un país desarrollado y de altos ingresos en 2045. El objetivo constituye también un compromiso con las generaciones anteriores: honrar su sacrificio con un porvenir brillante para la nación.


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