En sus conclusiones, To Lam afirmó que Vietnam dispone de bases sólidas y fundamentales para entrar en una nueva etapa de desarrollo de mayor nivel. Subrayó asimismo que un crecimiento de dos dígitos no puede sostenerse sobre la prolongación del antiguo modelo económico y destacó la necesidad de renovar profundamente la concepción de los recursos para el desarrollo.
“El crecimiento de dos dígitos constituye un objetivo de desarrollo de alta calidad, y no una expansión económica lograda a cualquier coste. Un crecimiento acelerado debe sustentarse en la estabilidad macroeconómica, el control de la inflación, la garantía de los grandes equilibrios de la economía, la seguridad de la deuda pública y del sistema financiero y bancario, así como en la protección del medio ambiente, la preservación del bienestar social, el fortalecimiento de la defensa y la seguridad nacionales, la mejora de las condiciones de vida de la población y el afianzamiento de la confianza social. No puede sacrificarse la estabilidad en aras del crecimiento, ni relegarse la calidad en favor de la rapidez; tampoco desatenderse la eficiencia en nombre de la magnitud, ni debilitarse los cimientos del desarrollo a largo plazo por la consecución de objetivos inmediatos”, manifestó.
En esta senda, el secretario general del Partido Comunista y presidente del país pidió evaluar de manera precisa e integral los recursos nacionales para el desarrollo. Al referirse a las tareas y soluciones prioritarias para el próximo periodo, To Lam señaló: “Es imprescindible construir un marco institucional capaz de liberar y movilizar eficazmente los recursos para el desarrollo. Las prioridades deben centrarse en los ámbitos de la tierra, la inversión, la planificación, la construcción, los activos públicos, el mercado de capitales, los datos, la propiedad intelectual, la ciencia y la tecnología, así como en los nuevos modelos económicos y los mecanismos de experimentación controlada”.
El dirigente vietnamita exigió además llevar a cabo un inventario, la digitalización y la liberación de los recursos actualmente bloqueados, así como concentrar los recursos en polos de crecimiento, proyectos y sectores con gran capacidad de arrastre. En este sentido, subrayó la necesidad de priorizar las infraestructuras estratégicas, la logística, la energía, los datos, las áreas urbanas, los centros financieros, las zonas de libre comercio, los parques industriales de alta tecnología, la economía marítima, los corredores económicos y las regiones motoras del crecimiento.






