Durante generaciones, los estrechos callejones, las antiguas viviendas, las casas comunales, las pagodas y los espacios de convivencia comunitaria han formado parte del paisaje de Yen My, una antigua aldea situada a orillas del río Rojo, en la actual comuna de Thanh Tri, Hanói.

En el marco de la revisión del Plan de Zonificación Urbana del río Rojo, en el tramo comprendido entre los puentes de Hong Ha y Me So, está previsto que algunas zonas experimenten transformaciones para dar paso al gran eje paisajístico del río Rojo. El desafío no consiste únicamente en levantar nuevas construcciones modernas y monumentales, sino también en preservar el espacio cultural tradicional de la antigua aldea y el modo de vida de sus habitantes.

Situada junto al río Rojo, Yen My conserva un paisaje apacible, marcado por antiguos banianos, la casa comunal y la puerta de la aldea. Entre sus principales exponentes arquitectónicos figuran la pagoda Thanh Lan, la casa comunal de Yen My y la Casa de la Tradición Revolucionaria. Las viviendas, construidas muy próximas unas a otras, se alinean a ambos lados de las calles, flanqueadas por frondosas hileras de árboles.

En el proyecto de ajuste del Plan de Zonificación Urbana del río Rojo correspondiente al proyecto de inversión para el desarrollo del gran eje paisajístico del río Rojo, Yen My ha sido identificada como una de los siete grupos de aldeas antiguas que serán objeto de renovación, acondicionamiento y preservación selectiva.

Los habitantes locales respaldan la política de desarrollo de la ciudad, pero también expresan su deseo de preservar la aldea ribereña que ha formado parte de la vida de varias generaciones. Dinh Thi Phuong y Nguyen Van Duc, vecinos locales, explicaron:

“Yen My conserva valiosos vestigios históricos y culturales, como la casa comunal, la pagoda y el templo. Antigua aldea a orillas del río Rojo, también fue zona de resistencia y refugio de cuadros revolucionarios. En 1995, fue reconocida por el Ministerio de Cultura como patrimonio de categoría nacional. Sus habitantes esperan que las autoridades preserven el actual tejido residencial de la aldea”.

“La aldea es nuestra tierra natal, donde vivieron nuestros antepasados y a la que regresarán nuestros descendientes. Apoyamos el desarrollo de la ciudad, pero este debe respetar los derechos y las legítimas aspiraciones de la población. Por eso queremos conservar el actual núcleo residencial de la aldea”.

Más allá de Yen My, ambas riberas del río Rojo conservan un rico patrimonio histórico y cultural de Thang Long-Hanói, tales como antiguas aldeas, comunidades artesanales, vestigios históricos y poblaciones estrechamente vinculadas al río durante generaciones. Por ello, uno de los principales retos, junto con la creación de un nuevo paisaje urbano, es preservar la historia y la identidad cultural, garantizando que estos valores perduren en el nuevo espacio de desarrollo.

El profesor y doctor Nguyen Quang Ngoc, vicepresidente de la Asociación de Ciencias Históricas de Vietnam, señaló: “Las aldeas antiguas y artesanales a orillas del río Rojo constituyen un patrimonio excepcional de Hanói. Ahora que se plantea desarrollar el río como eje ecológico, paisajístico y cultural, debemos hacer de la capital una ciudad culta, progresista y moderna, sobre la base de su patrimonio. Actualmente se han planificado 12 grupos de aldeas antiguas y artesanales, entre ellas las aldeas de cerámica de Bat Trang, Giang Cao y Kim Lan, así como la aldea de flores de Nhat Tan y la zona de cultivo de kumquats de Tu Lien. Tenemos ahora la oportunidad de poner en valor estos espacios y promover su desarrollo”.

Según los expertos, además de reorganizar los asentamientos y preservar las tradiciones, el espacio ribereño puede acoger nuevos modelos de desarrollo adaptados a las características del corredor del río Rojo.

El arquitecto Dao Ngoc Nghiem, vicepresidente de la Asociación de Planificación y Desarrollo Urbano de Vietnam, explicó: “Antes hablábamos de un eje paisajístico; ahora, de un eje ecológico, cultural y paisajístico, espacio central y símbolo del nuevo desarrollo de la capital. El objetivo es crear un espacio singular que refleje los valores de una Hanói culta, civilizada y creativa, dando continuidad a más de 30 años de estudios sobre el río Rojo. Debemos encontrar fórmulas para acondicionar estas zonas y garantizar la estabilidad de sus habitantes, definiendo qué áreas deben ser trasladadas y cuáles conservan una identidad profundamente arraigada en Thang Long-Hanói”.

El plan contempla soluciones diferenciadas según las características de cada zona: desde la renovación y estabilización de los asentamientos. Sobre esta base, Hanói avanzará gradualmente en la reorganización del espacio ribereño, buscando armonizar la transformación urbana con la preservación del patrimonio histórico y cultural transmitido de generación en generación.