En los últimos días, el Centro de Cultura y Arte, en el número 22 de la calle Hang Buom, Hanói, se llena de color y luz con farolillos giratorios, farolillos con forma de estrellas, y otros artefactos tradicionales. El sonido de los tambores se mezcla con las risas de los niños que celebran el Festival del Medio Otoño. En este espacio se celebra la exposición “Luu Trang” (Guardar la luna), que reúne más de 50 piezas tradicionales del festival, recreadas a partir de modelos con más de un medio siglo de antigüedad.
“Lo que más me ha gustado son las figuras de cangrejos, las marionetas y los enormes faroles con forma de animales, elaborados por los artesanos”, comentó un visitante.
“Me siento muy feliz y me parece muy interesante. Me gustan mucho los faroles; son muy bonitos”, expresó otra.
Un simple farolillo en forma de estrella, pez o cangrejo, puede devolver los recuerdos del Festival del Medio Otoño de la infancia a varias generaciones de vietnamitas. En la exposición, la marca Cua Na presenta reproducciones de faroles tradicionales como los de Sol y Luna, cangrejo, camarón y los faroles giratorios, elaborados con técnicas originales. Más allá de su función lúdica, estas piezas reflejan los deseos de los padres de que sus hijos progresen en los estudios y alcancen un futuro prometedor.
Trinh Van Khue, fundador de Cua Na, explicó: “El farol con forma de cangrejo está hecho con un armazón de bambú y recubierta con papel do para darle forma. Este modelo forma parte del Festival del Medio Otoño vietnamita desde hace mucho tiempo. Hemos encontrado fotografías y documentos sobre esta celebración, especialmente en Hanói, recopilados por los franceses hace unos 100 años. Desde la investigación y selección de materiales hasta la elaboración del producto final, se necesitan unas tres semanas, sin contar el tiempo dedicado a estudiar las técnicas tradicionales”.
Por su parte, la marca Thong Dong presenta una colección de figuras inspiradas en el arte tradicional vietnamita. Los caballos junto con los elefantes toman como referencia el arte de las casas comunales, las creencias populares y las artesanías tradicionales.
El artista Nam Chi, representante de Thong Dong, señaló: “Al crear estos productos, vimos que no solo las personas mayores, sino también muchos jóvenes de la generación Z quieren conocerlos y tenerlos. Hoy existe un interés creciente por restaurar los valores tradicionales, porque estos constituyen el núcleo de la identidad humana: la cultura y el alma de las personas”.
The Annam, a su vez, presenta en “Luu Trang” objetos que antiguamente formaban parte de las celebraciones populares y de la vida de la corte, como palanquines ceremoniales, figuras de doctores de papel y abanicos tradicionales. Todos han sido recreados a partir del estudio del arte vietnamita y muchos están diseñados para que los niños puedan interactuar con ellos y participar en juegos tradicionales.
Nguyen Duc Anh, representante de The Annam, explicó: “Para quienes pertenecemos a la generación Z, la imagen del “doctor de papel” prácticamente ha desaparecido. Con el deseo de incorporar el patrimonio a la vida cotidiana y acercarlo a los jóvenes, decidimos recuperar esta figura, la que también representa un deseo de los antiguos vietnamitas de que los niños estudien, progresen y alcancen reconocimiento, poniendo en valor la educación".
Otro de los atractivos es una enorme bandeja de cinco frutas tradicionales, elaborada con bambú y ratán y recubierta de papel de colores, con un diámetro de hasta 1,5 metros. Su tamaño hace destacar una imagen habitual en las celebraciones del Festival del Medio Otoño.
Para muchos visitantes, recorrer este espacio supone también regresar al ambiente de los festivales de su infancia. Nguyen Thanh Thao, residente en Hanói, expresó: “Crecí en Hanói y viví en la calle Hang Ma, donde veía las distintas tendencias de faroles de cada temporada del Festival del Medio Otoño. Cuando era niña, todavía veía farolillos antiguos, pero con el tiempo fueron desapareciendo. Por eso, recuperar aquellos faroles ayuda a los jóvenes a reconectar con la cultura tradicional".
Phan Nguyen Hung, residente en el distrito de Cho Lon, Ciudad Ho Chi Minh, señaló: “Estas preciosas imágenes permiten al público sentirse más conectado con el pasado. Presentar estas tradiciones a los niños mediante imágenes como la carpa que se transforma en dragón resulta más visual que las lecciones convencionales. Los niños pueden jugar con los farolillos y, al mismo tiempo, aprender de manera natural y sin sentirse forzados”.
La exposición “Luu Trang” recrea el ambiente del antiguo Festival del Medio Otoño y recupera objetos y símbolos tradicionales, ofreciendo a los visitantes una oportunidad para reencontrarse con los recuerdos y los valores culturales de Vietnam.








