Durante generaciones, la etnia Ede ha rendido homenaje a las madres por su papel en la crianza de los hijos. De ahí que los descendientes lleven el apellido materno y que la mujer asuma la iniciativa en el matrimonio.
Cuando una joven llega a la edad de contraer matrimonio, sus padres preparan los presentes solicitados por los allegados del novio, como muestra de gratitud por la crianza del futuro esposo. Conforme a lo acordado, ella permanece durante un tiempo en el hogar del joven, una antigua costumbre que permite conocer su carácter, su laboriosidad y su fidelidad.
Superada esta etapa y con la aprobación de la familia del joven, llega el momento de celebrar oficialmente la recepción del novio. Si este decide no continuar con el matrimonio, su familia convoca a la de la muchacha para comunicarle la decisión.
Anh Y Quoc Nie explicó: “La ceremonia de recepción del novio se celebra después del compromiso. La familia del novio tiene derecho a exigir los presentes nupciales. La joven permanece tres años en casa del novio y, después, debe regresar a la casa de su familia. Una vez entregados todos los presentes acordados, puede regresar a la casa de la novia”.
El día de la ceremonia, la familia del novio prepara un recipiente de vino tradicional y un cerdo para despedir al joven y acompañarlo hasta la casa de su esposa. La familia de la novia, por su parte, lleva los presentes pactados, entre los que destaca el brazalete de cobre, símbolo de fidelidad y compromiso.
Durante el trayecto, distintos grupos de jóvenes detienen al cortejo entre bromas y desafíos y exigen al novio que les entregue el brazalete. Según la tradición, cuantos más obstáculos supere el cortejo, más sólida y feliz será la vida matrimonial, con mayor prosperidad económica y una descendencia numerosa.
Al llegar a la casa de la novia, el patriarca, en representación de ambas familias, presenta a los tíos maternos, padres, hermanos y demás parientes de los contrayentes. A continuación, se repasan los presentes matrimoniales acordados previamente.
El momento central llega con el intercambio de los brazaletes de cobre, mediante el cual los jóvenes pasan a reconocerse oficialmente como marido y mujer. Si alguno devuelve el brazalete, rompe el compromiso o incumple lo pactado, debe devolver íntegramente los presentes recibidos.
El anciano Y Tham Kbuor explicó: “Dos años después, la familia de la novia organiza la ceremonia para llevar a su hija y al novio de regreso a casa. Cuando el novio llega, las dos familias, representadas por sus respectivos tíos, vuelven a recordar los acuerdos establecidos anteriormente. Ese día, la familia de la novia debe haber entregado todos los presentes acordados. Por ejemplo, antes solo se había ofrecido un cerdo para rendir homenaje a la madre y todavía faltaba el destinado al padre. Entonces se comprueba si ya se ha entregado. Si está todo completo, ese día se sacrifica el cerdo”.
Concluidos los ritos, resuenan los gongs. Los recién casados se ofrecen mutuamente vino tradicional y comparten un bocado de arroz y otro de hígado, como símbolo de su compromiso de compartir las alegrías y las dificultades de la vida. Familiares y amigos les entregan sus regalos.
La recreación de este ritual en el Museo de Dak Lak atrae a numerosos visitantes vietnamitas y extranjeros. El artesano Y Djing Adrong, residente en el poblado de Tong Ju, destaca que incorporar esta tradición a las actividades para los visitantes contribuye a preservar la identidad cultural y genera nuevas oportunidades de ingresos a través del turismo comunitario.
“Me siento muy honrado de participar en la recreación de la ceremonia de recepción del novio y de revivir las tradiciones y los valores culturales del pueblo Ede. Actualmente, el poblado de Tong Ju desarrolla el turismo comunitario, una orientación muy positiva para generar empleo e ingresos para la población y, al mismo tiempo, preservar nuestra identidad cultural, como el tejido de brocados, la interpretación de gongs y la recreación de ceremonias como la de hoy. Espero que los valores culturales del pueblo E De se difundan y lleguen a ser conocidos en todo el mundo, para que podamos preservarlos para las futuras generaciones”, dijo Adrong.
La actividad también despertó gran interés entre los visitantes internacionales. Steve, un turista escocés, dijo lo siguiente: “Es la primera vez que asisto a este programa y me ha parecido muy interesante. Me gusta especialmente la música del pueblo Ede. Creo que valores culturales como estos deberían difundirse más a través de los medios de comunicación para que lleguen a un público más amplio. Estoy seguro de que volveré”.
Más allá de la unión de una pareja, la recepción del novio simboliza el vínculo entre dos linajes y constituye una expresión de los valores de solidaridad, afecto y tradición que la comunidad Ede ha transmitido de generación en generación.








