Hasta la fecha, Vietnam cuenta con más de 46.500 proyectos de IED en funcionamiento, con un capital registrado superior a los 543.000 millones de dólares. El capital efectivamente desembolsado asciende a unos 357.600 millones de dólares. Actualmente, el sector de la IED aporta más del 20 % del PIB, representa cerca del 70 % de las exportaciones y genera empleo para millones de trabajadores. Vietnam mantiene así su posición entre los principales destinos de inversión extranjera de la región.

De acuerdo con el viceprimer ministro Nguyen Van Thang, en un contexto de reducción de los flujos mundiales de IED en numerosas regiones, Vietnam continúa figurando entre los países del Sudeste Asiático con mayor capacidad de atracción de inversión extranjera.

El dirigente señaló: “El desarrollo económico, la estabilidad sociopolítica y el entorno de inversión y negocios de Vietnam constituyen factores decisivos. Particularmente en los últimos años, numerosas grandes corporaciones internacionales han ampliado su presencia e inversiones en sectores estratégicos como la electrónica, los semiconductores, la alta tecnología, la energía, la logística, las finanzas, la innovación y los servicios modernos. Todo ello ha favorecido la configuración de nuevos ecosistemas productivos y de cadenas de suministro en Vietnam”.

Sin embargo, para aprovechar plenamente los beneficios de la IED y alcanzar un crecimiento económico rápido y sostenible, resulta indispensable fortalecer los vínculos entre las empresas extranjeras y las nacionales. Actualmente, la calidad y la eficacia de estas conexiones aún no cumplen las expectativas. Muchas empresas vietnamitas siguen participando en segmentos de bajo valor añadido; la tasa de localización en algunos sectores continúa siendo limitada; y el efecto de transferencia en materia de tecnología, gestión y productividad todavía no es suficientemente sólido para responder a las exigencias de las cadenas globales de suministro.

La nueva etapa exige elevar la calidad de la cooperación, potenciar los efectos de transferencia y reforzar las sinergias entre el sector de la IED y la economía nacional.

El viceprimer ministro añadió: “En esta nueva etapa de desarrollo, Vietnam está transitando desde una política orientada a la atracción masiva de inversión extranjera directa hacia un modelo más selectivo, centrado en inversiones de alta calidad, eficientes y sostenibles. Ya no valoramos únicamente el volumen de capital que los inversores aportan al país, sino, sobre todo, la tecnología que introducen, el valor añadido que generan, su contribución a la formación de recursos humanos y el grado de vinculación que establecen con las empresas vietnamitas dentro de las cadenas de suministro. Asimismo, concedemos especial importancia a su aporte a la transición ecológica, la transformación digital y el fortalecimiento de la capacidad endógena de la economía. La nueva generación de IED no debe limitarse a producir y aprovechar el mercado vietnamita, sino convertirse también en un socio estratégico en la creación de nuevo valor, nuevas capacidades y una posición más elevada dentro de la cadena de valor global”.

Según especialistas, Vietnam cuenta con más de un millón de empresas, pero solo unas 5.000 están conectadas directamente a cadenas globales de suministro o a corporaciones multinacionales. Las principales limitaciones radican en factores internos de las empresas vietnamitas, como el uso de tecnologías obsoletas, la baja productividad y unas capacidades de gestión que aún no alcanzan los estándares internacionales.

Do Thi Thuy Huong, vicepresidenta permanente de la Asociación de Empresas Electrónicas de Vietnam, declaró: “En los próximos años, la capacidad tecnológica y la innovación productiva serán factores determinantes en los que las empresas vietnamitas deberán concentrar sus esfuerzos. Aquellas que apuesten por la tecnología, la inteligencia artificial, la automatización y una transformación digital sostenible estarán en mejores condiciones para integrarse con éxito en las cadenas globales de suministro. Las empresas vietnamitas también deben adoptar una actitud más proactiva en su acercamiento a las compañías de inversión extranjera directa. Resulta imprescindible demostrar capacidades, fortalecer la cooperación y avanzar hacia una prosperidad compartida”.

Le Duy Binh, director de la Compañía Anónima de Consultoría Económica de Vietnam, afirmó: “La economía vietnamita necesita transformarse con urgencia para fortalecer su nivel de interconexión y generar un mayor valor añadido. Ello exige un esfuerzo sustancial por parte de las empresas nacionales, que deben prepararse adecuadamente en términos de capacidades, mentalidad, recursos y demás condiciones necesarias. Las empresas vietnamitas no pueden depender exclusivamente del apoyo gubernamental ni de la disposición de las compañías extranjeras; deben reforzar de manera proactiva sus capacidades tecnológicas y de gestión para integrarse de forma más activa y eficaz en las cadenas globales de suministro”.

A comienzos de abril de este año, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, promulgó el Plan de Desarrollo Socioeconómico, Finanzas Nacionales, Amortización de la Deuda Pública e Inversión Pública a Medio Plazo para el período 2026-2030. Este plan sitúa la atracción de inversión extranjera directa en torno a prioridades como la transferencia tecnológica y la cooperación con las empresas nacionales.

Ello reafirma la aspiración de Vietnam de construir un sector de inversión extranjera estrechamente vinculado y en equilibrio con los sectores económicos nacionales. A partir de esta base, el país busca generar un nuevo impulso para la próxima década, en la que Vietnam aspira a entrar en una nueva etapa de desarrollo sólido y próspero.