Registrar un nacimiento desde el móvil en la montaña, recibir telemedicina en una isla lejana o vender al mundo desde una pyme local son hoy realidades cotidianas en Vietnam. Más allá de la transformación digital o la reforma administrativa, estas vivencias demuestran cómo la tecnología dinamiza los derechos humanos en el día a día.

De los principios constitucionales a la práctica cotidiana

La Constitución de 2013 marcó un hito al consagrar un capítulo específico a los derechos y deberes fundamentales. Hoy, esos principios se traducen en normas concretas que respaldan con herramientas jurídicas y tecnológicas los derechos de las personas en la vida cotidiana. Las nuevas leyes sobre datos personales, ciencia, tecnología, innovación, empleo o transformación digital comparten un denominador común: situar al ser humano en el centro del desarrollo.

El doctor Dang Van Cuong, del Colegio de Abogados de Hanói, señaló: “Si bien antes los derechos humanos se concebían principalmente a través del derecho a la vida, la libertad, la propiedad, un juicio justo, la educación o la atención médica, hoy, en la era digital, el marco legal de Vietnam amplía y concreta nuevas prerrogativas vinculadas al entorno digital. Se trata del derecho a la protección de datos, a la privacidad y al acceso a la información, así como a la salvaguardia del honor, la dignidad y la imagen en el ciberespacio. Estos son nuevos derechos humanos reconocidos en las normativas recientes de nuestro país”.

Cuando la legislación protege los datos personales, lo que se resguarda no es solo la información en el entorno digital, sino también la privacidad, la seguridad y la confianza de cada ciudadano. Cuando la ley promueve la inteligencia artificial y la innovación, el objetivo no es únicamente el crecimiento económico, sino también ampliar las oportunidades de aprendizaje, creación y acceso a servicios de calidad. Asimismo, al digitalizar los servicios públicos, no solo se reducen los plazos de los trámites administrativos, sino que también se acorta la distancia entre la ciudadanía y las instituciones, permitiendo compartir las oportunidades de desarrollo de manera más equitativa.

Desde una perspectiva más amplia, estas transformaciones reflejan el enfoque coherente de Vietnam respecto a los derechos humanos en su nueva etapa de desarrollo. El marco jurídico no solo protege los derechos inherentes, sino que también crea las condiciones para que cada ciudadano pueda aprovechar las nuevas oportunidades. Todas las políticas, desde el crecimiento económico, la transformación digital y el desarrollo científico-tecnológico hasta las reformas institucionales, se orientan hacia un fin supremo: elevar la calidad de vida de la población.

La investigadora y académica india, doctora Prava Samantaray, sostuvo: “La desigualdad social y la brecha entre ricos y pobres surgen cuando los frutos del desarrollo nacional benefician únicamente a ciertos sectores de la sociedad. En otras palabras, si el crecimiento y el progreso de un país son disfrutados solo por una minoría, mientras la mayoría queda relegada, se generan disparidades y brechas sociales. Sin embargo, en Vietnam la situación es distinta: en sus políticas, el ser humano siempre ocupa el lugar central. En la práctica, el proceso de desarrollo del país cuenta con la participación de toda la población”.

La ley como pilar del desarrollo humano

El progreso científico-tecnológico plantea nuevos retos legales. Por ello, el marco jurídico fija estándares éticos en el entorno digital, donde la libertad de expresión debe ir de la mano de la responsabilidad en la palabra y el comportamiento, y donde el derecho de acceso a la información debe estar indisolublemente ligado al respeto por la verdad. Así, la legislación ofrece a la ciudadanía un entorno seguro y con plenas garantías para desenvolverse en la era digital. Dang Van Cuong añadió: “En la práctica, una ley solo cobra verdadero sentido cuando la ciudadanía conoce sus derechos y tiene acceso a las instituciones encargadas de defenderlos. En la era digital, el parámetro de un Estado de derecho no radica únicamente en cuántas normas existen para proteger los derechos humanos, sino en si cada ciudadano vive con seguridad, es respetado, cuenta con protección de datos y tiene la oportunidad de acceder al conocimiento, la tecnología, los servicios públicos y los beneficios del desarrollo. El Partido y el Estado mantienen una atención constante y directrices concretas, desde las políticas y el perfeccionamiento legal hasta la divulgación y la aplicación de la ley, orientadas a servir al pueblo”.

Un Estado de derecho moderno no se mide únicamente por la cantidad de normas que garantizan los derechos humanos, sino, sobre todo, por su capacidad para poner en práctica esas disposiciones. Cuando la ciudadanía accede a los servicios públicos con mayor facilidad, sus datos personales cuentan con una mejor protección y se multiplican las oportunidades de aprendizaje, creación y desarrollo, los derechos humanos se convierten en realidades tangibles. Ese es el propósito central del perfeccionamiento jurídico en Vietnam: legislar por y para el ser humano, garantizando el pleno desarrollo de su potencial.