El derecho a una vivienda legal es un derecho ciudadano garantizado por la Constitución y por las leyes de Vietnam. La Ley de Vivienda reafirma asimismo el derecho de los ciudadanos a disponer de un lugar digno donde vivir y a poseer legalmente una vivienda. Todo ello demuestra que garantizar condiciones adecuadas de alojamiento para la población no constituye únicamente una responsabilidad administrativa del Estado, sino también una expresión de un modelo de desarrollo que sitúa al ser humano en el centro.

Construir un ecosistema habitacional sostenible

La realidad de los últimos años demuestra que, junto con el rápido proceso de urbanización y la intensa movilidad laboral, la demanda habitacional entre las personas con bajos ingresos y la clase obrera no ha dejado de aumentar. Sin embargo, las posibilidades reales de acceso a un hogar siguen siendo limitadas para amplios sectores de la población. La oferta de vivienda social continúa siendo insuficiente y persisten obstáculos relacionados con la disponibilidad de suelo, los procedimientos de inversión y los mecanismos de financiación.

Además, cuando el problema habitacional no recibe una respuesta adecuada, termina ejerciendo presión sobre las infraestructuras urbanas, la educación, la sanidad, la seguridad social y la calidad del crecimiento a largo plazo. Precisamente por ello, Vietnam ha aprobado recientemente numerosas políticas sociales vinculadas a la vivienda, bajo una orientación muy clara: el desarrollo habitacional debe elevarse al rango de política social estratégica y de prioridad nacional.

Durante una reunión celebrada el pasado 25 de mayo sobre el desarrollo de viviendas de alquiler en Hanói, el primer ministro Le Minh Hung afirmó: "El Estado asumirá un papel rector mediante el perfeccionamiento institucional, la formulación de políticas, la planificación estratégica y el despliegue de instrumentos financieros y crediticios capaces de garantizar un desarrollo sano, transparente y sostenible del mercado. Pondremos en marcha mecanismos destinados a movilizar al empresariado y a los recursos sociales, asegurando beneficios legítimos y razonables, al tiempo que garantizamos a la población el acceso a viviendas estables, seguras, duraderas y acordes con sus posibilidades económicas".

Este mensaje revela un nuevo enfoque. El Estado no sustituye al mercado, pero sí debe orientarlo hacia un desarrollo equilibrado entre los intereses empresariales y las necesidades de la población. Se trata de un aspecto esencial para evitar que el mercado inmobiliario evolucione de manera distorsionada, dominado por la especulación o centrado exclusivamente en los sectores de mayores ingresos.

Más significativo aún resulta el hecho de que Vietnam haya definido por primera vez la vivienda de alquiler como un segmento estratégico de largo plazo. Esta decisión refleja un cambio de mentalidad en las políticas habitacionales. No todas las personas tienen la posibilidad de adquirir una casa de inmediato, pero todas necesitan acceder a una de forma estable y segura.

En numerosos países desarrollados, el alquiler constituye uno de los pilares fundamentales de las políticas de bienestar y desarrollo urbano. El hecho de que Vietnam avance ahora hacia una definición más clara de este modelo demuestra que las políticas de vivienda se aproximan cada vez más a las necesidades reales de la sociedad y a las tendencias contemporáneas de desarrollo.

Junto a ello, el país impulsa diversas medidas, entre ellas la creación de un Fondo Nacional de Vivienda; la reserva prioritaria de suelo para vivienda social; el desarrollo de alojamientos destinados a trabajadores; la ampliación de las condiciones de acceso a la vivienda para la clase obrera; y una profunda simplificación de los procedimientos de inversión con el fin de acelerar la ejecución de los proyectos.

Garantizar el derecho de todos a una vida estable

Las recientes orientaciones y políticas sobre vivienda continúan reafirmando un principio constante en Vietnam: el desarrollo debe avanzar de la mano del progreso y de la justicia social. En el proceso de modernización del país, el Estado no solo presta atención al crecimiento económico, sino también a la garantía de los derechos fundamentales de la población, entre ellos el derecho a una vivienda digna.

Durante una sesión de trabajo con el Comité del Partido del Gobierno sobre la aplicación de la Directiva 34 del Secretariado relativa al fortalecimiento del liderazgo del Partido Comunista en el desarrollo de la vivienda social en la nueva etapa, el secretario general del Partido y presidente del país, To Lam, insistió en que las políticas habitacionales deben diseñarse desde una nueva visión estratégica.

"La vivienda debe integrarse de manera orgánica en la estrategia nacional de desarrollo urbano, así como en la planificación de cada zona urbana, parque industrial, área económica, región dinámica y corredor de crecimiento. La planificación habitacional ha de avanzar de forma simultánea con el desarrollo de infraestructuras técnicas, servicios sociales y espacios culturales y comunitarios para la población. Corresponde al Estado generar reservas de suelo, definir la planificación, brindar apoyo financiero, establecer estándares y simplificar los procedimientos administrativos. El mercado participará en la construcción y gestión bajo criterios de beneficios razonables, mientras que la población deberá tener acceso a viviendas estables, seguras, asequibles y destinadas verdaderamente a quienes las necesiten. La vivienda de alquiler debe consolidarse como uno de los pilares estratégicos del desarrollo habitacional".

El valor de un país desarrollado también se mide por su capacidad para garantizar que todos sus ciudadanos tengan la oportunidad de construir una vida estable gracias a su propio trabajo. Las políticas de vivienda que Vietnam impulsa actualmente no poseen únicamente un significado económico; representan además una firme reafirmación de un modelo de desarrollo inclusivo y centrado en las personas, para que nadie se quede atrás en el camino del progreso.