Estas iniciativas desplegadas en numerosas aldeas y zonas residenciales, han contribuido a proteger a mujeres y niños, al tiempo que promueven una cultura de convivencia civilizada, solidaridad y cohesión comunitaria.

La aldea Bung, en la comuna de Phong Quang, cuenta con más de 40 hogares de la etnia Dao. En el pasado, las condiciones de vida de la población eran aún difíciles. Desde finales de mayo de 2025, la Asociación de Mujeres de la localidad pone en marcha el modelo de “Aldea segura”, movilizando a la comunidad para construir un entorno de vida más seguro. Los habitantes participan juntos en la limpieza del entorno, la plantación de árboles y la mejora del paisaje urbano.

Al mismo tiempo, se mantienen rutas comunitarias de autogestión y se han instalado sistemas de iluminación en las zonas residenciales, contribuyendo así a garantizar la seguridad y el orden público. Pham Thi Tuoi, secretaria de la célula del Partido Comunista de la aldea Bung, señaló: “Limpiamos regularmente la maleza alrededor de la casa comunal y mantenemos limpias las calles y callejones de la aldea. Además, promovemos entre las familias valores de amor, solidaridad y convivencia armónica, evitando la violencia doméstica”.

La iniciativa también crea espacios seguros para los niños mediante la construcción de áreas recreativas y la organización de actividades culturales, deportivas, programas de verano y clubes de habilidades para la vida, ayudándoles a desarrollarse integralmente tanto física como emocionalmente.

En especial, en el contexto de la transformación digital, los responsables del modelo prestan gran atención a la sensibilización sobre el uso seguro de las redes sociales. Mujeres y niños reciben orientación para identificar contenidos nocivos, prevenir fraudes y abusos, y proteger sus datos personales en internet. Ly Thu Huong, una residente local, compartió: “Mis padres me aconsejan elegir cuidadosamente los contenidos de estudio en internet. En cuanto a las redes sociales, trato de limitar su uso y evitar informaciones perjudiciales”.

Esta iniciativa también se ha implementado en otras localidades de Thai Nguyen. En consecuencia, se han creado grupos comunitarios clave, como equipos de mujeres de autogestión, grupos de “familias felices” y “puntos de apoyo comunitario”, que trabajan conjuntamente para construir entornos seguros y saludables, así como para intervenir y brindar apoyo en casos de violencia doméstica o abuso contra mujeres y menores.

Asimismo, la labor de reconciliación comunitaria ha sido fortalecida, contribuyendo a reducir conflictos sociales. Hoang Thị Thuy, responsable del modelo “Aldea segura” en la aldea Pho, de la comuna de Tan Ky, afirmó: “Desde la implementación del modelo, hemos observado cambios positivos y evidentes. Las mujeres han mejorado sus conocimientos sobre la ley, la igualdad de género y las habilidades de autoprotección. Los niños están más protegidos frente a riesgos de violencia y abuso. El entorno de vida es ahora más seguro y saludable, y los problemas sociales han disminuido considerablemente”.

Las actividades de comunicación y capacitación dirigidas a las féminas se realizan de manera periódica como reuniones comunitarias, campañas móviles de sensibilización e integración de contenidos en asambleas vecinales, cuyos temas se centran en conocimientos jurídicos, habilidades de autoprotección, salud reproductiva, crianza de los hijos e igualdad de género.

Nguyen Thi Lan, jefa del comité de gestión del modelo “Barrio seguro” en el grupo residencial número 3 del barrio Duc Xuan, señaló: “El vecindario creó un comité de gestión encargado de difundir y capacitar a toda la población sobre la importancia de un barrio seguro para mujeres, niños y la comunidad en general. Además, los niños reciben la atención necesaria y tienen acceso pleno a la educación; no hay menores fuera de la escuela en nuestra zona”.

Los modelos de “Aldea segura” y “Barrio seguro” en Thai Nguyen están demostrando gradualmente su eficacia. La población participa de manera activa en la prevención de la violencia doméstica, mientras que las mujeres muestran mayor confianza y protagonismo en las actividades comunitarias. Todo ello fortalece los lazos entre las familias, mejora la vida comunitaria y contribuye en gran medida a la construcción de una vida cultural más sólida en las zonas residenciales.