Ayer, en declaraciones a la prensa, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, enfatizó que La Habana siempre está comprometida con la paz y no tiene intención de agredir a ningún territorio, pero defenderá a su país si es atacado. Advirtió que cualquier acción militar contra Cuba tendría graves consecuencias y podría afectar la estabilidad de la región del Caribe.

Ese mismo día, en un mensaje en redes sociales, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, expresó su preocupación por el papel de algunos medios de comunicación, afirmando que han difundido información inexacta sobre la isla. Subrayó que esta desinformación podría generar malentendidos sobre las políticas y acciones de Cuba, al tiempo que afirmó que La Habana siempre prioriza la paz y respeta el derecho internacional.

Estas declaraciones se produjeron en el contexto en que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos continúan siendo tensas, después de que el Departamento del Tesoro estadounidense anunciara este lunes sanciones contra la principal agencia de inteligencia cubana y nueve altos funcionarios, incluidos los ministros de Comunicaciones, de Energía y de Justicia, y un general de Seguridad Pública. Esta es catalogada como una medida destinada a aumentar la presión económica sobre Cuba.