El 15 de noviembre de 1945, poco más de dos meses después de proclamar el nacimiento de la República Democrática de Vietnam, el presidente Ho Chi Minh presidió la primera ceremonia de inauguración académica de una universidad vietnamita independiente en la Universidad Nacional de Vietnam, predecesora de la actual Universidad Nacional de Hanói. Aquel acontecimiento transmitió a toda la nación el espíritu de valorar el talento y promover el conocimiento como pilares fundamentales para construir un país fuerte, próspero y desarrollado.

La visión estratégica

En un momento en que el país aún enfrentaba la hambruna, el analfabetismo y la amenaza de la invasión extranjera, la presencia del presidente Ho Chi Minh en la ceremonia inaugural puso de manifiesto su visión estratégica: para preservar la independencia y construir la nación, era imprescindible ilustrar al pueblo, elevar el nivel intelectual y crear un nuevo sistema universitario al servicio del país.

La participación del jefe de Gobierno en la Universidad Nacional de Vietnam reafirmó además el papel fundamental de la educación superior en la estrategia de desarrollo nacional. Las universidades no solo debían ser centros de transmisión del conocimiento, sino también espacios de formación de cuadros e intelectuales, la fuerza esencial llamada a participar directamente en la construcción y defensa de la patria.

Durante la ceremonia, el líder revolucionario destacó el valor del conocimiento y la educación para el futuro del país al afirmar: “Una nación ignorante es una nación débil”. Esta frase se convirtió en un principio rector para profesores y estudiantes de la actual Universidad Nacional de Hanói en uno de los periodos más difíciles de la nación. Al mismo tiempo, transmitía una idea esencial: los intelectuales y la educación eran parte inseparable de la revolución. Docentes y estudiantes constituían una fuerza clave para el desarrollo y la defensa duradera del país.

Una nueva visión del papel de intelectuales y universidades

Más de 80 años después, también en la Universidad Nacional de Hanói, durante la conmemoración del 120.º aniversario de su fundación, el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, pronunció un mensaje de gran relevancia sobre el papel de las universidades, la ciencia, la tecnología y los intelectuales en el futuro desarrollo del país. En ese contexto, este centro docente dejó de concebirse únicamente como una institución educativa para proyectarse como una infraestructura estratégica nacional.

El dirigente destacó no solo la necesidad de formar recursos humanos de alta calidad y elevar el nivel académico, sino también la responsabilidad de la universidad en sectores clave como la inteligencia artificial, los semiconductores, la biotecnología, los nuevos materiales, los macrodatos, las tecnologías verdes y la innovación. Más que una lista de prioridades tecnológicas, se trata del mapa de la competencia global del siglo XXI, dijo.

To Lam instó a la universidad a convertirse en un centro líder de innovación, investigación científica y tecnológica, asesoría estratégica y diplomacia académica, capaz de conectar el conocimiento con el desarrollo nacional.

Su llamado a construir una universidad de élite, situada entre las mejores de Asia y del mundo, refleja una visión estratégica de que para alcanzar mayores niveles de desarrollo, Vietnam necesita centros intelectuales capaces de competir globalmente en ciencia, tecnología e innovación. El discurso reafirma así una nueva concepción del papel de la educación superior y de los intelectuales en la estrategia nacional de desarrollo del siglo XXI.

“Al entrar en una nueva era, las exigencias de un desarrollo rápido y sostenible requieren que la Universidad Nacional de Hanói redoble sus esfuerzos, actúe con mayor decisión y logre avances acordes con la misión de una universidad nacional. El Partido ha advertido reiteradamente que el atraso representa una amenaza para el destino y el futuro de la nación. Ese atraso se refleja en la ciencia, la tecnología, la innovación y en el contenido de conocimiento aplicado a la producción, los servicios y la gobernanza. En una era de globalización y acelerada revolución tecnológica, el atraso significa dependencia, debilidad y pérdida de oportunidades de desarrollo”, apuntó.

El discurso del maximo dirigente vietnamita puede interpretarse como un llamado a la acción dirigido a los intelectuales nacionales. Su mensaje deja clara una expectativa estratégica: los intelectuales no pueden permanecer al margen de los grandes desafíos nacionales; las universidades deben integrarse plenamente en la estrategia de desarrollo; y la ciencia debe situarse en el centro de la competencia global por la tecnología y la innovación. En consecuencia, el país necesita que sus intelectuales participen directamente en los nuevos frentes de desarrollo del siglo XXI.