El acuerdo contempla la suspensión de todas las operaciones ofensivas y el canje de 1.000 prisioneros por cada parte.

Donald Trump afirmó haber impulsado personalmente la iniciativa y señaló que esta recibió el respaldo tanto del presidente ruso, Vladimir Putin, como del presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky.

El mismo día, Moscú confirmó su aceptación de la propuesta estadounidense y destacó que el eje central del acuerdo radica precisamente en el canje de prisioneros durante el período de tregua.

Según Yuri Ushakov, asesor del presidente Putin, el entendimiento se alcanzó a través de conversaciones telefónicas entre Rusia y Estados Unidos, mientras representantes estadounidenses mantuvieron contactos paralelos con Ucrania.