Previamente, las tropas estadounidenses anunciaron ataques contra sistemas de radar y centros de control de drones iraníes situados en las islas de Garuk y Qeshm, próximas al estrecho de Ormuz, los días 30 y 31 de mayo, en respuesta a lo que Washington calificó de acciones hostiles por parte de Teherán. Como represalia, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) afirmó haber lanzado misiles contra una base militar estadounidense en Kuwait.
El mismo día, en una entrevista concedida a la cadena CNBC, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que Irán no había comunicado oficialmente a Estados Unidos su decisión de interrumpir las negociaciones. Posteriormente, en otro mensaje difundido a través de las redes sociales, aseguró que los contactos entre ambas partes continúan avanzando con rapidez, pese a las informaciones sobre una supuesta suspensión del diálogo por parte de Teherán.
En el ámbito diplomático, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, mantuvo ayer una conversación telefónica con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, durante la cual solicitó garantías para la libre y segura circulación marítima a través del estrecho de Ormuz.
La dirigente japonesa expresó asimismo su deseo de que Irán muestre la máxima flexibilidad para facilitar una pronta consecución de un acuerdo.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que París está dispuesto a respaldar cualquier iniciativa encaminada a alcanzar un entendimiento entre Estados Unidos e Irán.
Según explicó, la misión multinacional de escolta marítima copatrocinada por Francia y el Reino Unido podría desplegarse de inmediato una vez alcanzado un acuerdo, con el objetivo de reforzar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz.





