Ante esta realidad, la Guardia Fronteriza de Vietnam ha intensificado el uso de lenguas locales para mejorar la comunicación, fortalecer el vínculo con la población y garantizar la seguridad fronteriza.

El uso de la lengua materna no solo facilita la comprensión de los autóctonos, sino que también refleja respeto por la cultura local, generando su confianza y consenso. Gracias a la labor de los guardias fronterizos, los étnicos no solo entienden, sino que participan activamente en la protección de la seguridad y de los hitos fronterizos. Vi Van Nhu, secretario del Comité del Partido y jefe de la aldea de Chi Ma, dijo:“El uso de la lengua propia de los autóctonos permite a los grupos minoritarios comprender mejor las leyes y adoptar prácticas acordes con ellas. Además, contribuye a reforzar los lazos afectivos. Los mayores ven a los guardias como parte de la familia, mientras que los jóvenes los perciben como cercanos”.

Las autoridades realizan visitas periódicas casa por casa para difundir normativas sobre control migratorio, prevención del delito y protección de la soberanía. Cada año, se organizan entre 60 y 70 sesiones de divulgación sobre leyes y políticas, con miles de participantes. Además, los contenidos se transmiten en idioma oficial y lenguas autóctonas a través de sistemas de altavoces comunitarios y equipos de comunicación.

El comisario político del puesto, coronel Tran Trong Toi, destacó: “La política de “Tres permanencias y Cuatro convivencias” incluye el uso de lenguas étnicas, lo que impulsa a las fuerzas de guardia fronteriza a perfeccionar sus competencias lingüísticas y a innovar en las formas de comunicación con la población”.

En los puestos fronterizos, el aprendizaje de idiomas de minorías étnicas se ha convertido en una tarea habitual para oficiales y soldados. Esto permite que su labor de divulgación sea más cercana, comprensible y adaptada a cada comunidad.

En la aldea de Chi Ma, comuna de Mau Son, con más de 230 hogares, la labor mediática en idioma indígena ha mejorado el conocimiento jurídico de la población y han disminuido las infracciones. Los efectivos del puesto fronterizo de Chi Ma mantienen visitas constantes a las familias para informar sobre normativas de inmigración, prevención del delito y protección de la soberanía.

El modelo de “convivir, acompañar y hablar la lengua del pueblo” ha reforzado la responsabilidad de los soldados en el aprendizaje de idiomas y ha diversificado las formas de comunicación. Iniciativas como el concurso de lengua Tay 2026 también contribuyen a elevar la calidad del trabajo propagandístico. El primer coronel Leu Minh Tien, subcomandante de la Fuerza de Guardia Fronteriza de la provincia de Lang Son, subrayó: “El aprendizaje de lenguas étnicas es una directriz estratégica que permite a los efectivos comprender mejor a la población y desempeñar con mayor eficacia la misión de proteger las fronteras del país”.

En las aldeas fronterizas, los mensajes difundidos por altavoces en lenguas autóctonas resuenan cada tarde con cercanía y credibilidad. Así, los contenidos sobre leyes, soberanía o prevención del delito dejan de ser abstractos para volverse claros, memorables y aplicables. Más allá de las campañas formales, el uso de idiomas locales está presente en cada interacción cotidiana. Ese respeto por la cultura ha fortalecido la confianza mutua entre la población y las fuerzas fronterizas, consolidando una base social firme en la defensa del territorio.

Desde palabras sencillas en lengua materna, la conciencia ciudadana se eleva, contribuyendo a reducir infracciones y mantener el orden. Las lenguas étnicas se consolidan así como un auténtico “puente” que fortalece la cohesión social y la seguridad en la frontera.