Los pasos de los veteranos estadounidenses que hoy recorren la selva ya no son los de los soldados en guerra, sino de los que buscan encontrar a quienes nunca regresaron.

La guerra quedó atrás, pero el recuerdo de los desaparecidos sigue impulsando a los mismos a volver a Vietnam. Traen consigo mapas, archivos militares, testimonios y un mismo objetivo: contribuir a reparar las heridas que dejó el pasado conflicto.

“Necesitaba esforzarme más. Tenía que encontrar a los que aún faltaban. Sé que siguen ahí”.

“Desde que me comprometí con esta labor, no ha dejado de ocupar mi mente”.

“Buscamos en antiguos campos de batalla y bases militares estadounidenses, apoyándonos también en la información que aportan otros veteranos. Esperamos seguir proporcionando datos que ayuden a Vietnam”.

Lo que los mueve no es solo la memoria de la guerra, sino el compromiso de cumplir una misión pendiente. En junio pasado, Robert Ambrose Connor regresó a Vietnam como parte de los más de 250 expedientes militares que él y sus compañeros habían recogido durante la última década. Previamente, realizaban múltiples llamadas, cartas y encuentros con veteranos de todo Estados Unidos para reconstruir recuerdos dispersos y convertirlos en información útil para las labores de búsqueda.

Connor suele comenzar con un consejo sencillo: “Lean sobre Vietnam antes de venir a Vietnam” porque según él, sólo comprendiendo la historia, la cultura y el profundo significado que tiene para los vietnamitas recuperar a sus seres queridos, puede entenderse la importancia de esta labor.

El veterano estadounidense expresó: “Antes de venir a Vietnam, es necesario conocer su cultura, su espíritu y el significado del reencuentro. Encontrar los primeros restos me produjo un gran alivio, pero también me hizo comprender que debía seguir buscando. Aún quedan muchos por buscar y regresar a casa”.

Ese es también el deseo del ex piloto estadounidense Richard W. Magner. Desde hace años ha dedicado parte de su tiempo a investigar en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. Ha digitalizado películas de reconocimiento aéreo procedentes de 35 cajas de archivos de la guerra y entregado ese material a Vietnam. Esos documentos se han convertido en valiosas pistas para localizar posibles fosas y restos de soldados desaparecidos.

“He visitado los Archivos Nacionales cerca de diez veces en los últimos diez años. También trabajo en unos 200 lugares de Vietnam donde se sospecha que existen fosas comunes. Quiero seguir colaborando el mayor tiempo posible para ayudar a las familias locales a encontrar a sus seres queridos”, dijo.

El tiempo apremia. Los veteranos de guerra y testigos de ambos bandos son ya personas de edad avanzada. Cada recuerdo recogido hoy puede convertirse en una información irrepetible mañana. Así lo resumió John Terzano, de la Fundación de Veteranos Estadounidenses en Vietnam y agregó: “Mis primeros recuerdos de Vietnam nunca fueron buenos ya que ninguna memoria de la guerra lo es. Lo que jamás imaginé fue regresar tantas veces. Y en cada viaje descubro que aún queda mucho por hacer”.

Durante años, muchos veteranos estadounidenses siguen regresando discretamente a Vietnam para revisar archivos militares, localizar antiguos escenarios de combate, recorrer el terreno y compartir toda la información que han logrado conservar. Cada resto identificado pone fin a décadas de espera para una familia. Cada dato compartido abre una nueva posibilidad de que un hijo, un esposo o un padre pueda, por fin, volver a casa.

En ese contexto, la Campaña de 500 días y noches que intensifica la búsqueda, recuperación e identificación de los soldados vietnamitas desaparecidos, trasciende la dimensión de una misión humanitaria. Es también un símbolo de reconciliación. Quienes hace más de medio siglo combatieron en bandos opuestos trabajan hoy con un mismo propósito de devolver a los caídos a sus familias. Así, el pasado se convierte en un puente hacia un futuro compartido.