En Hanói y Ciudad Ho Chi Minh, dos de las principales metrópolis del país, se registró el mes pasado un repunte repentino de la demanda de motocicletas eléctricas. Muchas tiendas no pudieron satisfacer el volumen de pedidos, que llegó a multiplicarse por tres o cuatro respecto a lo habitual. Numerosos modelos quedaron agotados y se estimaba un plazo de entre uno y tres meses para su reabastecimiento.
A juicio de los expertos, la demanda de vehículos eléctricos, ya sean bicicletas, motocicletas o automóviles, continuará aumentando, sobre todo ante la previsión de que Hanói comience a probar el próximo 1 de julio zonas de bajas emisiones en el área central del lago Hoan Kiem, antes de ampliarlas gradualmente por fases.
Nguyen Quang Huy, subdirector de la Oficina de Administración del Transporte, adscrita al Servicio de Construcción de Hanói, informó: “En coordinación con la Asociación de Taxis de Hanói y 65 empresas operadoras del sector en toda la ciudad, el Servicio trabaja para materializar el objetivo fijado por el Comité Popular municipal de que, para finales de 2030, la totalidad de los taxis de Hanói funcionen con electricidad o energías respetuosas con el medioambiente. Esta transición contribuirá a mejorar la calidad del aire, reducir parcialmente las emisiones y garantizar un equilibrio de intereses entre el Estado, las empresas y la ciudadanía”.
Las recientes decisiones del Primer Ministro han reforzado la confianza de la ciudadanía en las futuras políticas de impulso a la electromovilidad. Entre ellas destacan la promulgación de la Directiva 09, fechada el 19 de marzo de 2026, sobre el impulso de la transición energética y el desarrollo de los medios de transporte eléctricos, así como el Despacho 27, emitido el 31 de marzo de 2026, relativo a la infraestructura de carga para este tipo de vehículos en los edificios de apartamentos.
La mayoría de los especialistas coincide en que los vehículos impulsados por motores eléctricos no representan únicamente un medio de transporte, sino también una nueva industria. Por ello, resulta imprescindible una preparación integral y simultánea de las infraestructuras, tanto a nivel institucional como energético, para garantizar un desarrollo sostenible del sector.
Sobre esta necesidad, Pham Van Quan, subdirector del Departamento de Industrias del Ministerio de Industria y Comercio, aseveró: “En colaboración con las entidades competentes, hemos elaborado un programa de apoyo destinado a los usuarios de vehículos eléctricos, que contempla incentivos fiscales y reducciones en las tasas de matriculación, entre otras medidas. Asimismo, se aplican mecanismos preferenciales para la industria auxiliar, con el propósito de que las empresas fabricantes de componentes y accesorios para vehículos eléctricos puedan beneficiarse de ventajas arancelarias. Paralelamente, estamos diseñando políticas de estímulo para impulsar el desarrollo de baterías destinadas a estos medios de transporte”.
Las grandes ciudades vietnamitas se centran en acelerar la transición ecológica de los vehículos impulsados por combustibles fósiles. Aunque el impacto positivo de la movilidad eléctrica es indiscutible, todavía deben abordarse cuestiones como el tratamiento de las baterías sin perjudicar el medioambiente, la prevención de incendios y la disponibilidad suficiente de estaciones de carga.
De esta manera, el doctor Vo Tri Thanh, director del Instituto de Estrategias de Marcas y Competitividad, adscrito al Ministerio de Industria y Comercio, valoró: “En los últimos años, los vehículos eléctricos se han convertido en una cuestión de especial relevancia no solo en Vietnam, sino también a escala mundial. Este nuevo modelo de movilidad está estrechamente vinculado a la transición hacia energías verdes, lo que constituye una tendencia positiva. No obstante, siguen planteándose interrogantes acerca del verdadero impacto ambiental de las fuentes energéticas utilizadas y del tratamiento de las baterías una vez concluida su vida útil. En términos generales, los vehículos eléctricos desempeñan un papel significativo en la transición ecológica y en la reducción de la contaminación en las grandes urbes”.
Numerosos expertos han reafirmado la necesidad de vincular estrechamente la transformación del parque automovilístico con la ampliación del transporte público y el control de los vehículos privados. Esto exige reforzar el transporte de pasajeros mediante metros, autobuses y sistemas de bicicletas compartidas, entre otras alternativas de movilidad respetuosas con el medioambiente.
El desarrollo de los vehículos eléctricos, en este sentido, ya no constituye un desafío exclusivo de un solo sector, sino que involucra al conjunto de la economía, desde las instituciones y la tecnología hasta los recursos humanos. Si logra aprovechar esta oportunidad, Vietnam dispondrá de un importante motor para acelerar su avance hacia un crecimiento verde y sostenible.








