Tras la ampliación de sus límites administrativos, Ciudad Ho Chi Minh cuenta con alrededor de 180 rutas de autobús, tanto urbanas como interprovinciales, con más de 2.400 vehículos, de los cuales casi la mitad son eléctricos. Hasta ahora, la ciudad ya aplica la gratuidad del transporte a diversos grupos, como mayores de 60 años, niños menores de 6 años, personas con méritos revolucionarios y con discapacidad, además de subsidios en la mayoría de las líneas.

Tran Luu Quang, secretario del Comité del Partido Comunista de Vietnam en Ciudad Ho Chi Minh, informó: “La gratuidad de los autobuses en la ciudad y la eliminación de peajes en infraestructuras viales responden a objetivos estratégicos de gran envergadura. El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, ha pedido reducir la contaminación ambiental y los atascos. Para incentivar el uso del autobús frente a la motocicleta, no se optará por prohibiciones, sino por medidas económicas. Actualmente, la ciudad cuenta con 600 autobuses eléctricos y prevé ampliar esta flota en el futuro”.

El plan contempla la gratuidad en unas 135 rutas urbanas. Las líneas interprovinciales quedan fuera por sus mecanismos financieros y operativos distintos.

Tran Luu Quang afirmó que la ciudad considera esta medida como una inversión necesaria para alcanzar objetivos a largo plazo, como reducir la congestión, mejorar el medio ambiente y elevar la calidad de vida. Asimismo, permitirá aliviar el gasto diario de transporte de las personas con menores ingresos.

El presupuesto para este proyecto asciende a unos 7 billones de dong (cerca de 266 millones de dólares). Además, el Servicio de Construcción municipal reorganizará la red de transporte y aumentará el número de autobuses eléctricos con el fin de mejorar las condiciones ambientales en la metrópoli.

“Ante el aumento de los precios del combustible, la ciudad también destina recursos para apoyar a la población y fomentar la participación conjunta frente a las fluctuaciones globales”.

Hasta marzo de 2026, Ciudad Ho Chi Minh gestiona cerca de 13 millones de vehículos, incluidos casi 1,5 millones de automóviles y alrededor de 11,5 millones de motocicletas. Este enorme volumen provoca frecuentes congestiones en vías clave como Cong Hoa, Truong Chinh, Nguyen Huu Canh, Dien Bien Phu, la autopista de Hanói, la carretera nacional 13, la calle Nguyen Van Linh y las zonas cercanas al aeropuerto Tan Son Nhat. Asimismo, genera una gran presión sobre el medio ambiente urbano. Los informes indican que el transporte por carretera es la principal fuente de emisiones en la ciudad, responsable del 88 % de NOx, el 99 % de CO, el 79 % de SO₂, el 99 % de NMVOC y el 88 % de partículas contaminantes.

Ante esta política, los ciudadanos han expresado su satisfacción. Hoang Tho, residente en la ciudad, compartió: “La gratuidad del autobús hasta finales de año es una política muy positiva. Reduce los costos de desplazamiento en un contexto de aumento del precio del combustible y anima a la población a utilizar el transporte público en lugar de vehículos privados. Esto es beneficioso para el medioambiente, ya que disminuirá las emisiones y mejorará la calidad del aire”.

Los ciudadanos esperan que, con la gratuidad, el autobús se convierta en una opción más habitual, especialmente para trayectos cortos o desplazamientos diarios. Chiara Nguyen y Le Ngoc Han, residentes en la ciudad, señalaron: “Llevo cinco años viviendo en la ciudad y utilizo el autobús a diario por mi trabajo en proyectos comunitarios. La gratuidad del servicio es una señal positiva que atraerá a más usuarios. Desde mi experiencia, espero que la ciudad mejore la calidad del servicio y mantenga esta política a largo plazo, ya que contribuirá al desarrollo general, al reducir la congestión y la contaminación”.

“Cada día utilizo al menos dos trayectos de autobús, a veces hasta seis o siete. Es un medio cómodo y limpio, sobre todo con el alza del precio del combustible. Espero que la ciudad siga mejorando la calidad del servicio para atraer a más usuarios”.

El cambio del uso de vehículos privados al transporte público, como autobús y metro, no solo ayuda a reducir la congestión, sino también a disminuir las emisiones, mejorar el entorno urbano y avanzar hacia el objetivo de cero emisiones netas para 2050.