Reportero: Compañero director, en primer lugar, ¿podría compartir con nuestros oyentes cuál es el principal objetivo de esta visita de trabajo a Vietnam? Asimismo, ¿qué proyectos de cooperación o programas de intercambio académico impulsa actualmente el Centro Fidel Castro Ruz junto a organismos e instituciones vietnamitas?

René González: Traemos muchas ideas y muchos planes, pero la principal, yo creo, es ese gesto de desprendimiento, ese gesto de hermandad del Partido, del Gobierno y del pueblo vietnamita que, a través de la Editorial Política Nacional La Verdad, nos van a publicar las Obras Escogidas del comandante Fidel Castro Ruz.

Unas obras que, con mucho esfuerzo, en un periodo de prácticamente tres años y medio, los investigadores del Centro Fidel Castro han elaborado para legarle al mundo toda una base teórica y conceptual de cómo Fidel concibió el proceso transformador de la Revolución cubana y la construcción del socialismo en Cuba.

Estas Obras Escogidas van a tener la primera edición en español hecha por el pueblo vietnamita, regalo al pueblo cubano; va a tener, nosotros hemos cedido los derechos a Vietnam, a la propia editorial, para que haga la edición en vietnamita y, después, que también nos ayude a publicar la edición en inglés para divulgar el pensamiento, la vida y la obra de Fidel en todo el mundo.

Pero tenemos otras ideas, queremos hacer con la revista Comunista un número especial dedicado a Fidel, queremos hacer con la Academia de Ciencias Sociales proyectos de intercambios, de conferencias, de materiales, de artículos, tantos de ellos para nuestras publicaciones y de nosotros para ellos.

Estamos gestionando con los compañeros del Museo Ho Chi Minh firmar un convenio de colaboración entre esa institución y el Centro Fidel Castro para estrechar aún más los lazos de cooperación, no solo en la divulgación de la vida y la obra de Ho Chi Minh y Fidel, sino también para intercambiar experiencias sobre preservación del patrimonio documental.

Se abren muchos campos de colaboración y creo que es una oportunidad, en el centenario de natalicio de Fidel, para cerrar filas vietnamitas y cubanos.

Reportero: Desde su perspectiva, ¿cuáles fueron los factores más determinantes durante la infancia y la primera juventud de Fidel que contribuyeron a forjar su personalidad y su visión del mundo?

René González: Fidel fue hijo de una familia de determinado nivel, digamos que de riqueza. Su padre era latifundista, dueño de ingenio, etcétera, pero su padre tuvo una infancia muy humilde, fue un campesino pobre de Galicia y nunca educó a sus hijos en la opulencia, sino en el esfuerzo y el trabajo, en la dedicación, en los empeños de crecimiento a partir del esfuerzo propio y en el vínculo con los pobres.

Por eso, ese niño que tuvo determinados beneficios económicos en su infancia creció jugando con los campesinos, jugando con los cañeros, con los niños haitianos, con los pobres del barrio, y dedicó parte importante de su niñez y su adolescencia a leer.

Si algo caracteriza la vida de Fidel es su devoción por la lectura, y en la devoción por la lectura adquirió una cultura universal vasta, una cultura inmensa.

Y lo otro, que en esa niñez y en esa infancia, viviendo en el campo, vivió libre, cultivó también un espíritu de aventura y de riesgo, que para él fue un estímulo: retar a la naturaleza, bañarse en los ríos, subir montañas. Para él, no había imposibles.

Él mismo, creo que lo dijo en determinadas circunstancias, se fue forjando un espíritu quijotesco y asumiendo el personaje literario del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha como el principal símbolo inspirador de él como joven.

De hecho, cuando estudiaba en la Universidad de La Habana, él mismo se llamaba el Quijote de La Habana, porque estaba rompiendo barreras y pensando en vencer lo imposible.

Reportero: Tanto el presidente Ho Chi Minh como el líder Fidel Castro constituyen ejemplos emblemáticos de la defensa de la soberanía nacional y de la lucha por la justicia social en el siglo XX. En su opinión, ¿cuáles son las similitudes más sobresalientes entre ambos líderes y qué debemos hacer para preservar y proyectar su legado, especialmente entre las nuevas generaciones?

René González: Desde el punto de vista personal humano, los dos son muy parecidos en los valores espirituales, en la sencillez, en la modestia, en la manera de actuar y en su vínculo estrecho con el pueblo. Fidel vivía dentro de la gente, Ho Chi Minh vivía dentro de la gente. Ese contacto hombre-pueblo fortalece a los pueblos y fortalece a los jefes, porque saben qué está pensando en cada momento cada ciudadano. Y para eso se hace la revolución, la revolución se hace precisamente para los pueblos.

Ahora, de los puntos de encuentro más destacados entre los dos, además de los que los caracterizan como seres humanos, tienes la resolución de pelear por defender a todo costo la soberanía de una nación. Eso es lo primero.

Segundo, el ideario antiimperialista. Ambos son dos antiimperialistas convencidos, que identificaron en los últimos años a Ho Chi Minh, porque ustedes han tenido que enfrentar varios tipos de imperialismo, pero los cubanos lo han identificado históricamente a Estados Unidos como la nación imperial que quiere apropiarse de la isla de Cuba. Los dos, grandes antiimperialistas.

Tercero, la solidaridad. La solidaridad y el internacionalismo como basamento de una cultura popular, expresión de lo más noble de los pueblos. Dar y compartir lo que se tiene, no lo que les sobra. Y en eso, tanto Fidel como Ho Chi Minh fueron dos maestros.

Cuarto, dos convencidos de la importancia de la unidad de los pueblos en torno al Partido, para poder lograr el fin de un propósito: la fortaleza de una revolución.

Quinto, el convencimiento de los dos de que solo el Partido puede ser el guía, el conductor de la construcción del socialismo en un pueblo.

Reportero: El líder Fidel Castro dejó una huella particularmente profunda en el corazón del pueblo vietnamita, especialmente a raíz de su histórica visita a Vietnam en plena guerra, en 1973, así como de su célebre declaración de que Cuba estaba dispuesta a entregar incluso su propia sangre por Vietnam. Desde la perspectiva del Centro que usted dirige, ¿cómo se desarrolla actualmente la labor de transmisión y formación dirigida a las nuevas generaciones para que la profundidad de esa relación especial no permanezca únicamente en los libros de texto, sino que continúe viva en la vida espiritual de ambos pueblos?

René González: Nos toca hacer humanos, hacer palpables a los líderes, llevarles a un Fidel y a un Ho Chi Minh, llevar esa historia de heroísmo, que es una historia tan grande, de sacrificio, de los cubanos que vinieron aquí a ayudar al pueblo vietnamita en plena guerra, de los vietnamitas que se fueron a Cuba a prepararse para venir después a transformar su propio país, del amor de Fidel por el pueblo de Vietnam, del amor de Ho Chi Minh por la revolución cubana.

Y nosotros estamos haciendo desde el Centro lo que está a nuestro alcance. Estamos haciendo cápsulas muy breves con mensajes de Fidel sobre Vietnam en determinados momentos, cápsulas breves de Fidel sobre los niños, de Fidel sobre determinados temas que realmente están causando, están llamando la atención de los jóvenes y de las nuevas generaciones.

Tenemos experimentos con niños, hemos hecho círculos de interés en el centro, círculos de interés de historia, de museología, de fotografía. Hay dos semanas en el año en que los museólogos del centro son niños cuyas edades oscilan entre los 5 y los 13 años.

Son los que explican a Fidel, han asumido a Fidel, están conociendo a Fidel y conocen entonces al Fidel guerrillero, al Fidel ser humano, al Fidel orador, al Fidel internacionalista, al Fidel que dijo: “por Vietnam estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre”.

Y entonces van asumiendo esos conocimientos y eso les va dando cultura y preparación para el futuro.

Hay que trabajar incansablemente con los jóvenes.

Reportero: ¿Cómo valora usted las relaciones de cooperación entre Vietnam y Cuba en la actualidad? En su opinión, ¿qué deberían hacer ambos países para seguir fortaleciendo y profundizando unos vínculos cada vez más estrechos, sólidos y eficaces?

René González: Cuba y Vietnam tienen muchas cosas en las que colaborar, desde la ciencia, la educación, la medicina; desde esos lazos históricos que nos unen y cuántas cosas no hemos hecho históricamente y cuántas no podemos seguir haciendo.

Y Cuba le agradece muchísimo a Vietnam que hoy sea uno de los países más solidarios con nosotros en medio de las crisis que estamos viviendo en Cuba.

Nos están ayudando en la agricultura, nos están ayudando en la medicina, nos están ayudando en todo lo que pueden ayudar y que no hay que hacer público para que el enemigo no se entere y después trate de bloquear también la ayuda que Vietnam históricamente le va a dar al pueblo cubano.

Pero creo que si un pueblo jamás va a abandonar a Cuba, bajo ninguna circunstancia, y siempre va a buscar una vía y un camino para ayudar o para reciprocar esa historia demandante de los pueblos, ese es el pueblo vietnamita.

Reportero: Muchas gracias, doctor.