Más que varios puestos de venta callejeros, Na Si se ha convertido en un “museo vivo” de la gastronomía montañosa cuyo producto insignia seguramente no es el más amigable con el consumidor: los bichos. Para una selección variada, los vendedores tienen que ir a cazar a los bosques y al campo a primeras horas de la mañana o al crepúsculo, cuando salen más esos animales articulados. Además de experiencias, deben ser pacientes y conocer los hábitos de cada especie.

Nada más entrar al mercado, los visitantes se cruzan con cestas bien ordenadas repletas de insectos de todo tipo, un paisaje inusual e intrigante a la vez. Esos ingredientes únicos se sirven mínimamente procesados o vivos, tales como suculentas cigarras jóvenes; chinches apestosas del lichi (Tessaratoma papillosa) tostadas, que emanan un aroma irresistible; crisálidas de abeja y de gusano de seda.

Si bien a muchos les cuestan devorar, los bichos son una delicatessen en esa localidad serrana. El comensal puede elegir entre decenas de especies, cada una con su propio sabor, que gracias a manos hábiles de pobladores locales se convierten en manjares insospechados. El precio a pagar por ciertas especies incluso asciende a 300.000-400.000 dongs por kilogramo, es decir, de 12 a 16 dólares.

Lo Thi Bun, comerciante en Na Si, compartió: “Las cigarras emergen cada mayo, junio y julio. Los ejemplares jóvenes de la variedad negra son más carnosos y grandes que esos de color blanco. Saben mejor revueltos en salmuera utilizada en el encurtido de brotes de bambú y un poco de grasa. El mercado de Na Si ofrece todos los bichos de temporada y es el más grande de su tipo, conocido por cualquier transeúnte”.

Según Lo Thi Tuoi, también una vendedora en ese bazar, la mayoría de los compradores son locales y turistas. Muchos se detienen y hacen las catas por curiosidad. El negocio va viento en popa, proporcionando una fuente estable de ingresos para las familias locales, especialmente durante períodos de inactividad agrícola.

“Vendo de 20 a 30 kilogramos de chinches apestosas del lichi al día. En esta estación también hay cigarras jóvenes. La próxima temporada será de grillos y caracoles. Esta ocupación me brinda entre 120 y 240 dólares por mes”, dijo Tuoi.

El mercado de Na Si cautiva a los visitantes no solo por la actividad comercial, sino también por acercarlos a la cultura, particularmente una gran tradición entomofágica, de las tierras altas del Norte vietnamita. Algunos observan los ingredientes con recelo, mientras varios otros vencen el temor y quedan sumamente asombrados por el sabor a nuez, mantecoso y crujiente de los platos que se creen intragables. Le Thi Xuyen, procedente de la comuna de Tuan Giao, provincia de Dien Bien, indicó: “Pasamos por este mercado cada vez que cruzamos la zona. A mi familia le encantan muchos platos aquí, en especial los que contienen insectos. También vemos una diversidad de verduras de los Thai que no se pueden encontrar en otros lugares. Este singular sitio, con su gente sencilla y simpática, ocupa una posición especial en mi corazón”.

Ubicado a orillas de la carretera nacional 6, principal vía entre las provincias del Noroeste, el mercado de Na Si recibe a una multitud de visitantes diarios. Pese al ritmo frenético de la vida moderna, refleja con autenticidad la actividad cotidiana del grupo étnico Thai, incluido su ingenioso provecho de los recursos naturales.

La incorporación de bichos a la dieta humana ha hecho de esos humildes seres una especialidad culinaria con valor económico. Gracias a dicha costumbre, los visitantes nacionales e internacionales se despiden de Na Si con un recuerdo más para narrar sobre su aventura por las montañas noroccidentales.