Durante el encuentro, Le Minh Hung señaló que las políticas de vivienda social, en general, y de vivienda en alquiler, en particular, han registrado avances positivos en los últimos años. Sin embargo, precisó que las medidas aplicadas hasta ahora se han centrado principalmente en satisfacer la demanda de compra de vivienda, mientras que la necesidad de alquileres asequibles para trabajadores, obreros, estudiantes, funcionarios, empleados públicos y miembros de las fuerzas armadas sigue siendo muy elevada y aún no ha recibido la atención adecuada.

El jefe del Gobierno afirmó lo siguiente: “Debemos sustentarnos en la planificación urbana y rural de Hanói. Mientras no se logren movilizar de manera suficiente los recursos sociales y privados, el Estado deberá asumir directamente la inversión y concentrar sus esfuerzos en la construcción. El Ministerio de Construcción, en coordinación con las autoridades de Hanói, deberá establecer los mecanismos normativos y los estándares correspondientes. En estas condiciones, el Estado no aplicará el cobro por el derecho de uso del suelo; únicamente se calcularán los costes de construcción y los gastos conexos, incluidos los de operación y mantenimiento. Si se garantiza un periodo de arrendamiento de entre 15 y 20 años, la necesidad de acceder a la propiedad de una vivienda disminuirá considerablemente”.

El líder del Ejecutivo pidió además evaluar de manera precisa y completa la demanda real de viviendas de alquiler en la capital, diferenciándola por segmentos y grupos de población. Asimismo, insistió en la necesidad de identificar con claridad la brecha existente entre la demanda y la capacidad actual de oferta.

Según explicó, la puesta en marcha de un proyecto piloto en Hanói permitirá extraer experiencias prácticas y servirá de base para perfeccionar de forma rápida y coordinada los mecanismos y políticas relacionados con el desarrollo de viviendas de alquiler.