Según el organismo, los expertos desplegados en la instalación constataron daños en la parte exterior de un edificio de turbinas tras el incidente ocurrido el 30 de mayo, provocado por el impacto de un dron. Rusia atribuyó el ataque a Ucrania, mientras que Kiev rechazó la acusación.
El OIEA precisó que los niveles de radiación permanecen dentro de la normalidad y que no se ha detectado ninguna afectación a la seguridad nuclear. No obstante, la agencia mantiene un estrecho seguimiento de la situación y ha solicitado acceso al interior del edificio afectado para realizar una evaluación más detallada.
La central nuclear de Zaporizhzhia, la mayor instalación nuclear de Europa, cuenta con seis unidades de generación eléctrica de un gigavatio cada una.
La planta permanece bajo control ruso desde octubre de 2022. Desde entonces, el OIEA ha expresado reiteradamente su preocupación por los riesgos que entraña la presencia de una instalación nuclear en una zona de conflicto y ha instado en numerosas ocasiones a las partes a evitar cualquier acción militar que pueda comprometer la seguridad nuclear.




