La minería no es solo un medio de subsistencia, sino también una tradición transmitida de padres a hijos.
A las 6 de la mañana, en la sala de relevo del taller de transporte del Pozo 1 de la Sociedad Anónima de Carbón Ha Lam, cientos de trabajadores se reúnen para iniciar su jornada. Entre ellos se encuentra Nguyen Thanh Dat, quien se prepara para descender a la mina junto a sus compañeros.
Thanh Dat nació en una familia en la que tanto su padre como su abuelo fueron mineros. Siguiendo esa tradición, trabaja en la inspección de cintas transportadoras de carbón, la reparación de equipos eléctricos y la instalación de rieles para facilitar el transporte dentro de la mina. Estas infraestructuras son vitales porque cualquier fallo puede interrumpir toda la cadena de explotación. El minero dijo: “Mi elección estuvo influenciada por mi familia. Al principio dudaba, pero al escuchar a mis abuelos y a mis padres decir que es un trabajo estable y con ingresos decentes, decidí seguir este camino. Empiezo a las 7 y media de la mañana y, si todo va bien bajo tierra, termino sobre las 2 de la tarde”.
El abuelo de Dat, Nguyen Thanh Du, de 70 años, también trabajó en la misma empresa. Representa a la generación de mineros de los años 70, caracterizada por su espíritu de sacrificio. En su familia, la tradición minera se ha mantenido a lo largo de tres generaciones, reflejando la cultura de la explotación del carbón en Quang Ninh, donde la profesión es motivo de orgullo.
“Ver a mis hijos y nietos trabajando en la mina me llena de alegría y orgullo. Han continuado el camino de sus antepasados, y eso es un gran honor para nuestra familia”.
Al finalizar la jornada, el minero electromecánico Nguyen Duy Khanh, de la Sociedad Anónima de Carbón Thong Nhat en la antigua ciudad de Cam Pha, regresa a casa junto a su padre en motocicleta. Ambos trabajan en diferentes secciones de la mina. Duy Khanh compartió: “Desde 2017 trabajo en la mina tras formarme en electromecánica subterránea. Gano más de 15 millones de dongs al mes (equivalentes a 570 dólares). Mi padre me ha transmitido mucha experiencia; cuando no entiendo algo, siempre puedo recurrir a su ayuda”.
Con nueve años de experiencia bajo tierra, Khanh se siente plenamente identificado con su trabajo. Sin embargo, su vínculo con la minería viene también de las historias de su abuelo sobre los primeros días de explotación que dieron origen a las comunidades mineras en Cam Pha. Su familia cuenta ya con tres generaciones de mineros.
El padre de Khanh, Nguyen Hong Cam, con más de 25 años en la mina, recuerda a su propio progenitor, Nguyen Duc Tong, quien en 1965 dejó su tierra natal en la antigua provincia de Thai Binh para trabajar en Quang Ninh, convirtiéndose en uno de los primeros mineros de la empresa. El hombre dijo: “Cuando era joven veía lo duro que trabajaba mi padre. Aunque las condiciones eran muy difíciles, tenía una gran determinación. Nos educó con disciplina, y eso nos ayudó a seguir el camino correcto. Al crecer, decidí seguir su ejemplo y continuar con esta profesión”.
En la vida moderna, las familias con dos o tres generaciones de mineros contribuyen a forjar la identidad cultural de la región minera y forman a nuevas generaciones que continúan construyendo un próspero futuro para la zona del carbón.








