Sobre 1.800 metros cuadrados bajo techo y más de 3.000 al aire libre, el Museo Naval en la ciudad de Hai Phong lleva al visitante en un largo pero sistemáticamente planificado recorrido visual por la historia de la Armada vietnamita.

La primera parada es la antesala, donde se coloca una estatua del Presidente Ho Chi Minh ataviado con un sencillo traje de tela caqui y el gorro de marinero. La siguiente zona, con fotos de archivo, modelos de buques de guerra y objetos en su versión original, relata hitos de importancia a lo largo de la creación y las luchas de la fuerza naval. Particularmente, la sección Primeras victorias dedicada a las hazañas de agosto de 1964 enaltece el espíritu de combate de los soldados y oficiales del mismo cuerpo del ejército en fases tempranas. La teniente coronel Lai Thi Hue, experimentada guía de ese museo, compartió: "Cada vez que acompaño a los turistas a través de la gloriosa historia de la Armada Popular de Vietnam, me siento muy conmovida por el sacrificio, la bravura y la indomabilidad de los oficiales y soldados de ese contingente. No escatimaron esfuerzos y no dudaron en sacrificar su vida para defender la sagrada soberanía sobre el mar, las islas y la plataforma continental de nuestra Patria. Su alma se ha unido al océano para brindar la paz que disfrutamos hoy".

Al adentrarse en el museo, el visitante escucha sobre hechos específicos y personas reales, entre los cuales el repertorio de materiales acerca de la ruta marítima de Ho Chi Minh, una de las leyendas militares del siglo XX, toca más el corazón. El cinturón que el artillero Dang Dinh Long usó para atarse firmemente el cuerpo al soporte del cañón y luchar hasta el último aliento, y el saco para comida utilizado por el héroe mártir Nguyen Dinh Thi, junto con muchos otros objetos en exhibición, sirven no simplemente como recuerdo, sino como lentes transtemporales hacia las luchas encarnizadas de aquella época y la perseverancia del soldado naval.

De acuerdo con el teniente coronel Le Hong Tien, director del museo, tal colección copiosa de fotos, objetos y documentos constituye el fruto de los incansables esfuerzos de empleados de la entidad. Han viajado hasta zonas costeras más remotas, buscado testigos, y hablado con veteranos y familiares de mártires para persuadirles de donar las piezas. Detrás de esos artículos, sea un kit rudimentario de extracción de minas marinas, un binóculo roto o la carta de una hija a su padre, quien estaba acantonado en la isla de Truong Sa, se guardan memorias sobre el coraje, la camaradería, el patriotismo y el aprecio por el mar y las islas de la Patria.

Hong Tien expresó: "Aquí conservamos las imágenes más representativas de la fuerza naval en los últimos más de 70 años. Organizamos frecuentes exposiciones con la esperanza de divulgar ampliamente entre los visitantes nacionales y foráneos, en específico los jóvenes, sobre las heroicas tradiciones de la Armada Popular de Vietnam".

Más que mostrar reliquias en las vitrinas, el Museo Naval consigue suscitar fuertes vínculos emocionales entre el pasado y el presente, como el siguiente caso relatado por la teniente coronel y guía Nguyen Thu Phuong: "Una vez recibimos a exsoldados de la 126.ª Brigada de las Fuerzas Especiales Navales. Al pasar por la zona de exhibición sobre su propia unidad, vieron un trozo de manga que utilizó el soldado Nguyen Van Tinh para vendar a un compañero herido y no pudieron contener las lágrimas. La escena emocionó mucho a la presentadora. Esos objetos se han convertido en la prueba más elocuente de la valentía y el sacrificio de los oficiales y soldados de la fuerza naval en la defensa de la soberanía marítima y en la lucha por salvaguardar las aguas nacionales".

El recorrido continúa en el segundo piso del edificio, con enfoques más relevantes para la actualidad y para la misión de defender la soberanía marítima en la nueva coyuntura. Allí, se encuentran documentos jurídicos sobre las zonas especiales insulares Hoang Sa (Paracel) y Truong Sa (Spratly) y las plataformas DK1, así como fotos de equipos militares de vanguardia como fragata misilera y submarino Kilo, que reflejan la potencia de la Armada Popular de Vietnam.

Para la generación joven, el Museo Naval ha sido una clase útil sobre el valor de la paz y la soberanía territorial.

"He aprendido muchos más conocimientos y también siento un mayor apego hacia el país natal. Intento transmitirlo a mis alumnos".

"La excursión al Museo Naval me ayuda a entender mejor la historia nacional. Adoro a los soldados navales".

Gracias a la perdurable impresión sobre la valentía y la voluntad de defender el territorio azul que brinda a cada visitante, el Museo Naval se ha transformado de un mero lugar de conservación histórica a un destino educativo sobre el valor de la paz y la responsabilidad ciudadana hacia la soberanía nacional sobre el mar y las islas.