En el ambiente antiguo del Templo, cientos de dibujos llenos de colores muestran diferentes imágenes de la herencia cultural de Vietnam. Con trazos sencillos y creativos, los niños cuentan historias sobre el país desde una perspectiva inocente y emotiva.

La Bahía de Ha Long, reconocida como Patrimonio Natural de la Humanidad, aparece de forma muy viva en la pintura de Pham Chau Au, de 11 años. Chau Au compartió: “Pinté el islote Hon trong mai (islote del gallo), en la Bahía de Ha Long. El paisaje al atardecer es radiante, con un gran sol amarillo parecido a una enorme yema de huevo. En el cielo también dibujé dos palomas que llevan ramas de olivo, porque quiero expresar mi deseo de un mundo en paz. Debajo aparece el mar azul con muchos animales marinos nadando. A un lado, hay un barco blanco con la bandera roja con una estrella amarilla en el centro para representar la soberanía territorial de Vietnam”.

Por su parte, Hoang Nguyet Lam, de 13 años, eligió el llamado Pabellón de los Versos Brillantes Khue Van Cac, símbolo del Templo de Literatura, para transmitir el espíritu de estudio del pueblo vietnamita. Lam explicó: “Quise expresar el verdadero valor del pabellón Khue Van Cac, símbolo de la inteligencia y del espíritu de aprendizaje. Los espirales de mi pintura representan la conexión y la transmisión de la tradición de estudio entre generaciones. También utilicé muchos colores vivos para mostrar la riqueza de la cultura vietnamita y expresar que estos valores nunca desaparecerán, sino que seguirán desarrollándose con el tiempo”.

En la obra “Tocando el patrimonio”, de Nguyen Vu Bao Lam, de 14 años, el patrimonio aparece de una forma cercana y vinculada a la vida cotidiana.

“El personaje principal de mi pintura es un plato de pho bo (fideos con carne de res), que es mi comida favorita. Del plato sale el vapor y, dentro de él, aparecen elementos del patrimonio cultural vietnamita, como el teatro de marionetas acuáticas, el sitio histórico del Templo y las antiguas casas del casco viejo que mi familia suele visitar cada fin de semana”, reveló Lam.

Además de las pinturas sobre patrimonios reconocidos como la Bahía de Ha Long o el Templo de Literatura, y expresiones culturales inmateriales como el pho de Hanói, el culto a las Diosas Madres o el arte del ca tru (canto ceremonial), la exposición también presenta obras inspiradas en escenas cotidianas, como la máquina de coser de una abuela o una conversación entre amigas mayores.

La profesora asociada Tran Thi An, presidenta de la Asociación de Folcloristas de Hanói y vicepresidenta del Consejo Científico del Instituto para la Preservación y el Desarrollo adscrito a la Unión de Asociaciones de Ciencia y Arte de Vietnam, expresó su sorpresa por la creatividad de los niños. Según explicó, en la mirada infantil el valor cultural es todo aquello cercano y transmitido de generación en generación.

“La pregunta de qué puede considerarse patrimonio, un tema muy profundo en los estudios culturales, aparece reflejada en las obras de los niños de forma muy espontánea y cercana. Para ellos, cualquier elemento de la vida cotidiana puede convertirse en herencia cultural. Sus pinturas muestran un patrimonio vivo, presente en la vida diaria, y muestran la gran importancia de este concepto tanto para la investigación como para la preservación y práctica cultural. A través de este concurso, los niños se convierten en un puente entre el presente y el futuro, entre las generaciones mayores y las más jóvenes, entre la familia y la comunidad", destacó la profesora.

“El patrimonio en mis ojos” fue organizado por el Centro de Actividades Culturales y Científicas del Templo de la Literatura, en colaboración con el Centro Artístico Art Tree y la Escuela de Ciencias y Artes Interdisciplinarias de la Universidad Nacional de Hanói y Artes de la Universidad Nacional de Hanói, con motivo del aniversario 950.º de la fundación de Quoc Tu Giam (la primera universidad de Vietnam).

Tras más de un mes de convocatoria, los organizadores recibieron cerca de 500 obras de niños de entre 4 y 15 años de distintas provincias del país. El doctor Le Xuan Kieu, director del Centro de Actividades Culturales y Científicas del Templo de la Literatura, expresó: “Actualmente, el Templo busca consolidarse como un espacio creativo y un centro de actividades culturales de Hanói. Por ello, hemos colaborado con distintas organizaciones para impulsar concursos como ‘El patrimonio en mis ojos’. Esta iniciativa no solo ofrece un espacio artístico para los niños, sino que también contribuye a despertar en las nuevas generaciones el interés por preservar y promover los valores culturales tradicionales de Vietnam”.

Tras la clausura de la exposición en Ho Van, las 40 obras más destacadas continuarán presentándose al público en el Museo de Hanói. Posteriormente, los organizadores realizarán actividades solidarias para recaudar fondos destinados a niños en situación vulnerable de las zonas montañosas del país.