Según el documento, Vietnam aspira a convertirse para 2030 en un país en desarrollo con una industria moderna y un nivel de ingreso mediano alto, mediante el fortalecimiento de un sistema de gobernanza competitivo y eficaz y una economía dinámica basada en la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital.
El objetivo específico es alcanzar para 2030 una calificación crediticia soberana de al menos Baa3 de Moody’s o BBB- de S&P y Fitch.
Para el período 2026-2030, Vietnam prevé un crecimiento medio anual del PIB de al menos el 10 % y un PIB per cápita de unos 8.500 dólares en 2030. La inversión social total representaría, en promedio, alrededor del 40 % del PIB, mientras que la inversión pública se situaría entre el 20 % y el 22 %.
Para alcanzar estas metas, el Gobierno exige una gestión fiscal proactiva, flexible y prudente, que combine el apoyo al crecimiento con el mantenimiento de la estabilidad a mediano y largo plazo.
Vietnam también seguirá diversificando los mercados de exportación, las cadenas de suministro y los socios de inversión, además de reforzar la seguridad energética, desarrollar las infraestructuras y ampliar la capacidad de reserva.






