Tras casi 40 años de atracción y gestión de inversión extranjera directa (1987-2025), con numerosos logros alentadores, Vietnam necesita reorientar su estrategia.

Según la Resolución Gubernamental 50 de 2019 sobre la orientación para mejorar las instituciones y políticas y potenciar la calidad y eficacia de la cooperación en materia de inversión extranjera, la IED seguirá siendo un recurso importante para Vietnam en la nueva fase de desarrollo.

Sin embargo, el enfoque ya no se centra en atraer IED en términos de cantidad, sino en seleccionar proyectos de alta calidad para generar efectos positivos en toda la economía.

Hoang Van Cuong, miembro del Comité de Finanzas y Presupuesto de la Asamblea Nacional de Vietnam, declaró: “Estamos adoptando una estrategia de atracción de inversión extranjera directa de nueva generación, que implica atraer capital y tecnología, creando un gran impacto en las empresas de IED y el empresariado nacional, en general. Esto mejorará el nivel de las compañías y las habilidades de los trabajadores vietnamitas, lo que permitirá que la economía del país se desarrolle”.

Para implementar esta medida, Vietnam se ha centrado en varias áreas clave: avances institucionales para generar confianza en las políticas; atracción selectiva de IED en sectores estratégicos; modernización integral de la infraestructura, especialmente la energética y digital; desarrollo de recursos humanos de alta tecnología; y promoción de la IED en una dirección verde y vinculada a la innovación.

En su intervención en el Foro Puente de Desarrollo de Vietnam 2026, el viceprimer ministro Nguyen Van Thang dijo: “Para Vietnam, esta situación representa tanto un desafío como una gran oportunidad para reposicionar su papel en las cadenas de valor regionales y globales. En este contexto, el país orientará su modelo de crecimiento hacia una mayor dependencia de la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital, la transición ecológica y el desarrollo del sector privado como motores fundamentales del desarrollo económico sostenible”.

En el contexto de una competencia cada vez más feroz para atraer IED a nivel mundial, la tendencia de la inversión hacia países “amigos” o geográficamente cercanos ha generado flujos de capital más concentrados y selectivos. Simultáneamente, la presión para la transformación verde y la necesidad de adoptar y dominar la alta tecnología están creciendo, lo que exige a Vietnam no solo atraer capital, sino también mejorar su capacidad de absorción.

Ante esta realidad, Vietnam continúa mejorando la competitividad de su entorno de inversión, ya que la IED sigue siendo una fuente crucial de capital para el crecimiento económico del país. Para ello, ha establecido objetivos estratégicos bien definidos y está renovando sus métodos de gestión para aprovechar de manera más sostenible los flujos de capital y los proyectos de IED.

Bui Thu Thuy, subdirectora de la Agencia de Inversión Extranjera del Ministerio de Finanzas, afirmó que la postura constante de Vietnam es que la IED constituye una importante fuerza impulsora, que debe complementar, y no sustituir, los recursos internos del país.

“En la actualidad, esperamos que la inversión extranjera directa (IED) en Vietnam no aporte solo capital, sino también conocimientos, tecnología, prácticas modernas de gestión y estándares más elevados de producción y gobernanza. En la nueva estrategia de atracción de IED que estamos elaborando, nuestro objetivo es que Vietnam no solo sea un destino para la IED, sino que también ocupe una posición más relevante en las cadenas de valor globales. Vietnam no pretende atraer IED de manera indiscriminada o en grandes volúmenes, sino que prioriza proyectos alineados con sectores estratégicos y de alta tecnología. También busca promover la transferencia tecnológica, el fortalecimiento de capacidades y la capacitación de las empresas nacionales”.

El objetivo de Vietnam para 2030 es mejorar la calidad de la IED y aumentar el contenido nacional de la producción. Para el periodo 2035-2045, el país aspira a consolidarse como un centro tecnológico regional, orientando la IED hacia actividades de investigación y desarrollo (I+D), innovación y sectores de alto valor agregado.

Con base en estas prioridades estratégicas, la hoja de ruta de implementación se estructura en tres fases. La primera, correspondiente al período 2025-2030, se centra en el perfeccionamiento del marco institucional y la atracción de IED de alta tecnología. La segunda fase, entre 2031 y 2035, tiene como objetivo fortalecer la posición de Vietnam en las cadenas de valor globales mediante una mayor integración tecnológica y productiva. Finalmente, la tercera fase, comprendida entre 2036 y 2045, busca establecer y operar de manera eficiente centros de innovación y desarrollo tecnológico capaces de responder a las necesidades de una economía moderna, basada en el conocimiento y la innovación.

En el contexto del objetivo de Vietnam de alcanzar un crecimiento de dos dígitos, atraer una nueva generación de IED adquiere una importancia estratégica, ya que contribuye a complementar los recursos para el desarrollo. Mediante la implementación de las soluciones propuestas, el Gobierno espera reorientar la estructura de los flujos de IED hacia proyectos de mayor calidad y valor agregado, incrementando la participación de sectores como la alta tecnología, las industrias verdes y las energías renovables. De este modo, la IED no solo fortalecerá la competitividad y la capacidad de innovación de la economía vietnamita, sino que también actuará como un motor clave para alcanzar un crecimiento económico de dos dígitos tanto en el corto plazo como en los años venideros.